La lucha contra el delito rural en el departamento de Ituzaingó sumó un capítulo exitoso este jueves, tras un despliegue que puso a prueba la capacidad operativa de las fuerzas especiales del Priar. Luego de 72 horas de incertidumbre para un productor local, la Unidad Especial de Seguridad Rural y Ecológica de la ciudad logró recuperar la totalidad de la hacienda denunciada como faltante.
El caso se inició el pasado martes 21, cuando el propietario de un establecimiento ubicado sobre la Ruta Nacional N° 12, en el paraje San Borgita, advirtió la desaparición de diez terneros de aproximadamente siete meses, todos con la marca «ML». Bajo la supervisión del comisario inspector Marcelino Cardoso y con la intervención del fiscal, Eugenio Balbastro, se inició una búsqueda que no dejó rincón sin revisar.
EL FACTOR TECNOLÓGICO Y EL TERRENO
Durante las primeras dos jornadas, el recuento de hacienda y las recorridas por aguadas, bajos y sectores cercanos al arroyo Itaimbé no arrojaron resultados positivos. Sin embargo, la estrategia cambió este jueves 23, con la incorporación de relevamientos aéreos mediante drones, herramienta que permitió a los efectivos visualizar zonas de difícil acceso en los campos linderos.
Finalmente, el rastrillaje intensivo dio sus frutos en un predio perteneciente a la empresa Rosamonte. Allí fueron hallados los diez terneros y una vaca adulta, cuya identificación de marca y carimbo coincidía plenamente con la denuncia original. Se considera que ese predio rural no tiene nada que ver con el ilícito.
Sólo estuvo de paso en el traslado al lugar definitivo. Si bien los animales ya fueron restituidos, la investigación permanece abierta: el objetivo ahora es desarticular la conexión local que permitió el movimiento de la hacienda sin ser detectada inicialmente.
