En el taller de la Escuela Técnica Fray Luis Beltrán, entre el torno, las piezas de acero y el chasis a medio ajustar, cinco estudiantes de 6° y 7° año le dan los últimos retoques a un auto eléctrico que ellos mismos diseñaron y que, en pocos días, tendrán que llevar para competir en Tecnicar 2026, junto a otras 21 escuelas técnicas, los días 16 y 17 de noviembre en Costanera Sur.
El team Beltrán recibió a EL LIBERTADOR para mostrar cómo avanza la creación del vehículo que representará a la institución.
Los alumnos partieron del auto del año pasado y lo revisaron pieza por pieza: «Empezamos a ver qué detalles tenía el auto, qué se podía cambiar, qué se podía transformar, y empezamos a ver todo en conjunto con el equipo», relató Facundo Villalba, uno de los estudiantes.
Agregó: «Tenemos que seguir mejorando lo que sería el sistema de frenos, lo que sería el motor y todas esas cosas para que sea un auto más liviano y ligero y más fácil de manejar», explicó.
También habrá un cambio visible ya que esta vez los chicos quieren otra imagen, con su estilo. «Queremos darle otro toque para representar bien a la escuela y que quede bien», dijo. Fundamentaron que con los años los autos de las distintas escuelas se fueron pareciendo, y buscan diferenciarse.
El equipo ya trabaja además en un alerón, cuyas medidas estaban resueltas en el software y que ahora ajustan a mano para que calce en el vehículo como esperan. El corazón del auto es un motor eléctrico ubicado en el medio de la rueda, alimentado por una batería de mayor tamaño y por un conjunto de conexiones que, según explican, requieren manos que sepan reconocer cada componente. Para los alumnos, la propuesta también tiene una dimensión ambiental: «Es un motor eléctrico, no tira emisiones, es algo saludable, no tiene contaminación sonora ni nada de eso», resumió.
INTEGRANTES
El team Beltrán está integrado por Miguel Alvaredo, Abelardo Mendoza y Luz Arce, de 7° 3ª, e Iris Escalante y Facundo Villalba, de 6° 3ª. Son cuatro pilotos y un jefe de equipo, que coordina las tareas, y los cinco cumplen además funciones de mecánicos. Los docentes Jorge Escobar y Carlos Sottile los acompañan en el proyecto.
«Los docentes lo único que hacemos es acompañar y monitorear el trabajo que ellos están haciendo, porque nosotros no podemos intervenir», explica uno de los profesores.
MODOS
Tecnicar mantiene este año el formato de campeonato, calcado del automovilismo profesional. Hay varias competencias a lo largo de las dos jornadas: el desafío de picadas, el desafío femenino, en el que compiten únicamente las chicas, y la carrera final. Cada instancia tiene su puntaje, su cronometraje y sus propios criterios de evaluación, y la suma de los puntos define la posición en el campeonato.
La principal novedad técnica, según explica el docente a cargo de la Tecnicatura de Automotores Jorge Escobar, es que los vehículos deben incorporar un dispositivo con tres modos de manejo que limitan la potencia del motor según la instancia de la carrera.
La inteligencia artificial agiliza, el operario concreta
El proyecto de la Beltrán se pensó a largo plazo y evolucionó con las ediciones: de los bosquejos y el dibujo técnico pasaron a AutoCAD y al desarrollo en software. También recurren a herramientas de inteligencia artificial para agilizar procedimientos y buscar información.
Los docentes, sin embargo, ponen un límite. «Es una herramienta útil, pero en algún momento el operario es el que tiene que pasar al mecanizado, a verificar si lo que desarrollamos de manera teórica funciona o no como lo esperamos en el campo, y hacer las correcciones necesarias, soldar, ajustar», plantea el profesor.
Las máquinas, como el torno, son netamente manuales y no cuentan con control numérico computarizado, como sí tienen otras instituciones. «Ellos son los que tienen que medir, colocar las piezas, calibrar el torno», detalla. Por eso, afirma, el operario «sí o sí tiene que estar presente» y con las habilidades necesarias para usar herramientas específicas.

