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El nuevo Presidente del alto Tribunal no es del agrado de Alberto ni de Cristina, y tampoco del macrismo, pero logró consenso entre sus pares para suceder al actual Presidente. Curiosamente, los dos ministros designados durante el Gobierno de Cambiemos serán las principales espadas del Tribunal. Rosenkrantz, que intentó hasta el final su reelección, terminó convalidando la elección de Rosatti, aunque quedó en la línea sucesoria como Vicepresidente 1º.

El primero en irse fue el vocero presidencial. Y por temor de que se produjera un efecto contagio dentro del albertismo, el propio Jefe de Estado procedió a reformular su Gabinete. Las expresiones de la Vicepresidenta implosionaron en Balcarce 50. Más allá de un intento del primer mandatario, de sostenerse en sus trece, tuvo que ofrecer señales a un cristinismo expectante.