El cierre del año presenta un escenario complejo para el transporte de pasajeros de los remises, atravesado por la caída sostenida del poder adquisitivo de los usuarios, una estructura de costos que sofoca a los propietarios de los vehículos y la irrupción de las aplicaciones digitales.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Juan Castillo, referente de la Asociación de Remises, detalló la difícil realidad que enfrenta el sector en la ciudad y las severas complicaciones para corregir las tarifas en un contexto inflacionario.
«Se estableció un precio, el cual perdura hace bastante tiempo, más allá del contexto donde los costos siguieron incrementándose de manera sustancial», aseveró.
CONGELAMIENTO
Y LA REGULACIÓN
A pesar de existir marcos normativos que autorizan a cobros de hasta dos litros de combustible por el primer kilómetro, la realidad económica impone sus propias reglas. Según señaló, estaba previsto aplicar una nueva modificación en el mes de agosto, pero las condiciones del mercado e ingresos golpeados de los pasajeros impidieron llevarla a cabo para evitar un colapso en la demanda.
«Analizamos las cuestiones del mercado, no nos permite llevar adelante una corrección porque va a sufrir un poco la demanda», enfatizó el referente. A lo que recordó que, la última actualización tarifaria uniforme se efectuó en marzo de forma escalonada entre las distintas empresas.
Frente a este escenario, los choferes optaron por sostener el nivel habitual de clientela absorbiendo el impacto mediante un mayor sacrificio personal. La estrategia de supervivencia se traduce en extender significativamente las jornadas laborales, trabajando más horas diarias para cubrir los costos de amortización y el mantenimiento operativo de los vehículos.
«La expectativa en lo comercial no es buena, pero lo importante es seguir dándole batalla en un contexto económico complejo», dijo Castillo.
TRANSPARENTES
En el terreno competitivo, el sector de los remises busca hacer valer su principal elemento diferenciador frente a las aplicaciones móviles: la previsibilidad. Mientras las plataformas digitales aplican esquemas de tarifas dinámicas que incrementan los costos ante situaciones de alta demanda, horarios nocturnos o inclemencias climáticas, el remis tradicional mantiene un valor sincero y constante en todo momento.
«Y más allá de todo, la diferencia que se tiene es que el remis tiene una tarifa sin cero en todo momento», aseguró, y que «eso hace que se pueda diferenciar con algunas empresas de plataforma que tienen tarifas dinámicas, le llaman ellos, que en realidad la dinámica es para arriba, no para abajo», relató.
PRECARIZACIÓN
LABORAL
Uno de los costados más graves de la crisis se registra en la oferta de conductores. El impacto golpeó en primera instancia a los choferes que no poseen unidad propia; al reducirse drásticamente la rentabilidad, el sistema de alquiler de vehículos dejó de ser viable, dejando a trabajadores desocupados.
«Lo que nosotros tenemos hoy en día es una cantidad de conductores desocupados, sin autos», concluyó Castillo.

