El intendente de la ciudad de Corrientes, Claudio Polich, brindó en la víspera una ronda de prensa de la cual participó EL LIBERTADOR y destacó la importancia de la vocación de servicio y el compromiso de los trabajadores municipales para mantener el funcionamiento urbano.
A continuación, el desarrollo de la conversación.
Hizo hincapié en que el trabajo público requiere algo más que simplemente cumplir tareas. ¿Cómo define esa impronta que busca darle a su gestión?
— Es que el trabajo se hace solamente si hay vocación de servicio. Lo que estamos haciendo desde la gestión es darle a los agentes todas las herramientas necesarias para que esa vocación se pueda canalizar de la mejor manera. El objetivo es obtener el mayor de los resultados, no solo en la acción concreta, sino en la búsqueda de respuestas reales a los requerimientos que tiene el vecino.
Muchas veces la labor del empleado municipal pasa desapercibida hasta que algo falla. ¿Siente que es necesario «elevar la vara» en el reconocimiento de su rol?
— Sin dudas. Todos somos muy valiosos en esta estructura. Siempre digo que, ante cualquier inclemencia o para poner orden, siempre está el empleado municipal. Hay una gran tarea que la gente a veces cree que sucede naturalmente, pero mientras la ciudad duerme, hay alguien juntando los residuos, barriendo, manteniendo el alumbrado público o los parques. Es un gran equipo trabajando para que, cuando nos levantemos, todo esté funcionando. Por supuesto que hay errores y el vecino los marca, pero para eso estamos; la ciudad es dinámica y lo que hoy está bien, mañana puede requerir atención.
¿La capacitación sigue siendo el eje para profesionalizar el área?
— Sí, vamos a seguir trabajando fuertemente en la capacitación. Entendemos que, además de incorporar la tecnología suficiente para que el trabajo rinda cada vez más, es necesario que la cuestión humana acompañe la demanda y la evolución constante de la ciudad.
COMPLEJIDAD
¿Cómo se trabaja la empatía frente a la queja por un bache o un desagüe?
— Fundamentalmente se trata de entender que estamos para que nos reclamen sobre las cosas que están mal. No hay que «sacarse el lazo», como se dice habitualmente. Si hay basura, un bache o un desagüe que no funciona, es nuestro trabajo resolverlo. No hay que sentir la manifestación de un problema como una demanda exagerada; de eso se trata una gestión municipal y para eso estamos.
Pasando a la infraestructura, se están realizando trabajos importantes en la playa Islas Malvinas. ¿Cuál es el diagnóstico de esa zona?
— Estamos recuperando ese espacio porque las últimas lluvias, al no estar terminada la defensa costera, provocaron una erosión que afectó la estructura de la costanera. Es una obra de ingeniería muy importante que incluye drenajes. Queremos preservar la fisonomía de nuestra costanera en varios puntos donde la defensa no se construyó en su momento y hay riesgo de socavamiento. Lo iremos acondicionando según el presupuesto para evitar futuros inconvenientes.
Un reclamo histórico de los barrios es el funcionamiento de las delegaciones. ¿Hay nuevos criterios de control para los delegados?
— Estamos poniendo mucha atención en los reclamos que llegan a través del 147; esa es nuestra herramienta para auditar el funcionamiento de cada delegación. Subdividimos la ciudad en seis zonas con encargados que controlan grupos de siete delegaciones. Además, muy pronto vamos a entregar equipamiento nuevo: adquirimos 20 camionetas y camiones nuevos para dotar a estas zonas de la capacidad necesaria para dar respuesta rápida al vecino.
¿Cómo está la articulación con el Gobierno Provincial en este contexto?
— Contamos con el apoyo del gobernador Valdés, quien está siempre atento a los requerimientos de los municipios. En nuestro caso, nos ha dado una mano importantísima en todo lo que tiene que ver con el trabajo de SAG y otras obras clave. Ese respaldo es constante, tanto para la Capital como para las localidades del interior.

