El dolor se volvió colectivo. Familiares, amigos y vecinos se movilizaron en Paso de los Libres para exigir justicia por una causa de abuso sexual infantil que conmociona a la comunidad, en una marcha marcada por la emoción, la bronca y una consigna clara: proteger a los niños.
En el centro de la escena estuvo la madre de la víctima, quien tomó la palabra frente a los presentes y expresó un mensaje cargado de angustia y determinación. Con las manos entrelazadas y la voz firme, pidió acompañamiento social y cuestionó el lugar que ocupan las víctimas dentro del sistema judicial.
“Les pido que hablen por las víctimas, que los escuchen, que los acompañen, que los ayuden”, expresó ante el silencio respetuoso de los presentes. Y agregó: “Las víctimas tienen que dar explicaciones en este país. Tienen que demostrar que es verdad lo que dicen, mientras que los desgraciados están guardados en su casa”.
Su intervención generó un fuerte impacto emocional. El reclamo no se limitó al caso particular, sino que se extendió a una denuncia más amplia sobre la revictimización que enfrentan quienes denuncian este tipo de delitos.
Una lucha que se convirtió en símbolo
La manifestación estuvo atravesada por símbolos que reflejan el carácter colectivo del reclamo. Muchos asistentes vistieron remeras blancas con el rostro de la niña y las frases “Justicia por Majo” y “Los niños NO se tocan”, una consigna que sintetiza el sentido profundo de la movilización.
El mensaje fue claro: el pedido no es solo justicia retroactiva, sino también prevención y protección hacia el futuro.
En el cierre de su discurso, la madre expresó su decisión de continuar la lucha hasta las últimas consecuencias:
“Que siga preso, que no salga nunca más. Que no pueda lastimar a ningún niño más. Vamos a ir hasta lo último”.
Sus palabras fueron acompañadas por aplausos y un grito unificado que resonó como una consigna histórica y un compromiso colectivo.
El acompañamiento social como respuesta
La presencia de vecinos y allegados evidenció que el caso dejó de ser un asunto privado para convertirse en un hecho social. La marcha funcionó como un espacio de contención, pero también como una forma de presión pública para que el proceso judicial avance.
En ese contexto, la reciente detención del acusado se produjo en paralelo al crecimiento del reclamo social, en un clima donde la demanda de justicia ya se había instalado en las calles.
La movilización dejó en claro que, más allá del avance judicial, la comunidad seguirá atenta al desarrollo de la causa, impulsada por una consigna que trasciende el caso individual y se convierte en una bandera colectiva: que las víctimas sean escuchadas y que los niños estén protegidos.
Fuente del video: @Peluolivera

