Un insólito episodio volvió a colocar en el centro de la escena al fútbol de esta localidad tras la propuesta del titular de la Liga Santotomeña de Fútbol, Maximiliano Silva, de sancionar financieramente a los capitanes de San Martín y Juventud. El hecho ocurrió la tarde del pasado sábado, previo al cruce de la 11ª fecha del certamen oficial, cuando los futbolistas solicitaron a las autoridades una pelota en condiciones para disputar el encuentro. La intención punitiva del dirigente desató una fuerte controversia en el ámbito deportivo y un categórico rechazo de los delegados.
El conflicto se desencadenó durante la ceremonia protocolar del sorteo conducida por el árbitro José Ríos. En ese instante, los referentes de ambos planteles constataron que el único balón provisto para la alta competencia resultaba inviable. Según la descripción de uno de los protagonistas del campo, el esférico “era peor que una vejiga” y presentaba un estado totalmente inutilizable.
Al divisar en la tribuna a Silva y al vicepresidente Ramón Urbieta, los futbolistas decidieron acercarse a las gradas para solicitar insumos adecuados. Sin embargo, la reacción de la conducción liguista distó de ser receptiva. Molesto por la exposición pública, el titular adujo de forma insólita que la provisión de los elementos deportivos correspondía a la terna arbitral. Esta situación dejó al descubierto una directiva informal previa de la entidad mediante la cual pretendían forzar a las entidades deportivas a aportar sus propios útiles en cada jornada.
El cotejo logró iniciar únicamente gracias a la actitud solidaria del presidente del Club Berón de Astrada, Daniel Silva, quien facilitó un balón desde el exterior.

CRUCE DE POSTURAS EN LA REUNIÓN SEMANAL
La tensión escaló de manera considerable en el encuentro de delegados desarrollado en la sede de la institución. En una jornada donde los dirigentes reconocieron que “el horno no estaba para bollos” debido a los roces previos, Silva expuso formalmente la situación del fin de semana y planteó la aplicación de multas para los capitanes. A su vez, colocó bajo la lupa al juez Ríos por permitir la interacción entre los deportistas y el público.
La iniciativa encontró un freno inmediato en la voz del representante del Club San Martín, Lucas Cabral, quien advirtió que las sanciones pretendidas carecen de sustento normativo. Al respecto del reglamento, Cabral argumentó que la obligación logística para garantizar los torneos es resorte exclusivo de la entidad rectora, calificar de “ridículo” el intento de trasladar ese costo a los clubes.
Las tensiones en el fútbol local suceden en medio de un contexto convulsionado para la institución. La conducción liguista atravesó meses atrás severos cuestionamientos por irregularidades administrativas, entre ellas la suspensión aplicada a Silva tras comprobarse la adulteración de su DNI para competir en la categoría Sub-35, un antecedente que debilitó su legitimidad directiva.
Fuente: Digital Santo Tomé

