El escenario de El Niño para los próximos meses volvió a actualizarse, y esta vez con un dato que pone la lupa directamente sobre Corrientes. Una Nota Técnica Conjunta elaborada por el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne), el Grupo de Modelagem Hidroambiental e Ecotecnologias de la Universidade Federal de Santa María y la Administración Provincial del Agua (APA) de Chaco, con fecha 14 de agosto, incorporó una proyección estacional sobre el Paraná medio que, según el propio documento, ubicaría los niveles del río por encima de los valores de alerta y evacuación publicados para Corrientes a partir de noviembre.
El dato surge de una simulación del sistema GloFAS/Copernicus para un punto de referencia asociado a la ciudad de Corrientes, utilizado por los técnicos para analizar la evolución probable del tramo medio del Paraná. Los resultados muestran una recuperación progresiva de los caudales desde agosto y un aumento más marcado desde octubre. Entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, el valor central de las simulaciones se ubica en categorías de caudal alto o extremadamente alto, algo que, al convertirse de manera exploratoria en niveles del río, arroja un valor central por encima de los umbrales de alerta y evacuación que la Provincia tiene establecidos.
Una aclaración importante
El propio documento técnico pone freno a cualquier lectura alarmista: esta información no constituye un pronóstico operativo ni permite asegurar que esos niveles vayan a alcanzarse efectivamente en Corrientes. Los autores remarcaron que la cantidad de escenarios posibles es amplia y que transformar caudales en niveles de río agrega incertidumbre adicional al cálculo. Por eso, plantearon que el resultado debe leerse como una señal para reforzar el seguimiento durante los próximos meses, y no como una alerta de inundación en sí misma.
El Niño, cada vez más fuerte
La actualización llega en un contexto en el que los principales organismos climáticos del mundo coinciden en que El Niño seguirá intensificándose. El Servicio Meteorológico Nacional caracterizó oficialmente la situación como un episodio de El Niño en su informe del 3 de agosto, tras registrar durante julio un aumento de la temperatura superficial del mar en el Pacífico ecuatorial y cambios en los vientos asociados al fenómeno.
Días después, el 13 de agosto, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa) informó que la intensidad del fenómeno había seguido en aumento durante el último mes. Su pronóstico asigna una probabilidad superior al 90 por ciento a que El Niño alcance la categoría de «muy fuerte» durante la primavera de este año y el verano 2026-2027. Para el trimestre octubre-noviembre-diciembre, la agencia estadounidense estima además un 69 por ciento de probabilidad de que el índice que mide la intensidad del fenómeno llegue o supere los 2,5 grados, un nivel que, de confirmarse, no tendría antecedentes desde que existen registros comparables, es decir desde 1950.
La Organización Meteorológica Mundial, por su parte, ratificó que el fenómeno se encuentra en desarrollo y que podría seguir intensificándose entre agosto y octubre. Los distintos sistemas de pronóstico internacional no coinciden exactamente en los tiempos, aunque todos ubican el pico de mayor intensidad hacia fines de este año.
Dos escalas para seguir en la región
La Nota Técnica plantea que el riesgo debe observarse en dos planos simultáneos, una distinción que también aplica al territorio correntino. Por un lado, las lluvias locales: una acumulación importante de agua en pocas horas o días puede generar anegamientos y complicaciones en el drenaje urbano y rural, incluso cuando los grandes ríos se mantengan dentro de sus valores habituales. Por otro, la evolución de las cuencas que alimentan al sistema Paraná-Paraguay —el Alto Paraná, el río Paraguay y el Iguazú—, cada una con tiempos de respuesta distintos ante las lluvias, lo que hace que un río pueda estar dentro de sus valores normales mientras una crecida se gesta aguas arriba.
Sobre las lluvias puntuales para el trimestre agosto-septiembre-octubre, el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional citado en el documento marca una señal de mayores precipitaciones hacia el norte del Litoral. Y en el caso del río Uruguay —clave para Paso de los Libres y otras localidades correntinas de esa costa— la nota identifica la señal de lluvias por encima de lo habitual más extendida entre todas las cuencas analizadas, en particular desde noviembre.
Lo que ya venía haciendo la Provincia
Este nuevo insumo técnico refuerza el trabajo que Corrientes viene desarrollando desde junio, cuando el Gobierno provincial activó un plan de contingencia interinstitucional que integra a Defensa Civil, Obras Públicas, Salud y la Municipalidad de la Capital. El gobernador Juan Pablo Valdés había advertido, en base a proyecciones del Inta Corrientes, que el fenómeno podría dejar hasta 2.500 milímetros de lluvia en la provincia. Defensa Civil, a cargo de Bruno Lovinson, ya había identificado como zonas de mayor exposición las costas del Paraná y cuencas internas como el Riachuelo, el Santa Lucía, el río Corriente, Batel y Batelito, además del escenario específico de Paso de los Libres, donde se calculan hasta 1.500 evacuados si el río Uruguay repite los niveles de 1998.
La recomendación de los equipos técnicos que elaboraron la nota apunta en la misma dirección que ya adoptó la Provincia: revisar planes de contingencia, responsables y niveles de activación; actualizar los puntos críticos de anegamiento; verificar el estado de puentes, defensas y terraplenes; identificar refugios y rutas alternativas; y sostener un seguimiento diario de pronósticos, lluvias observadas y niveles de los ríos, que debería intensificarse ante eventos de lluvias importantes en la cuenca del Iguazú o crecidas rápidas aguas arriba.
Con la primavera como punto de inflexión y el pico del fenómeno proyectado para fines de año, el mensaje que se desprende tanto del documento técnico como de la planificación provincial es el mismo: todavía hay margen para prepararse, pero la ventana empieza a acortarse.

