Corrientes no fue a la Expo EFI 2026 sólo a participar; fue a marcar una hoja de ruta. En el Centro de Convenciones de Buenos Aires, el epicentro donde se miden el pulso de las finanzas y la economía real, la Provincia exhibió una matriz que combina equilibrio fiscal, músculo productivo y una herramienta financiera pública que hoy es la envidia de sus pares: el Banco de Corrientes.
Durante el panel: Economía real y transformación productiva, el gobernador, Juan Pablo Valdés compartió estrado con sus pares de Catamarca, Chubut y Mendoza. Allí, el mandatario correntino lanzó una definición que sintetiza el clima de época: ante el repliegue del Estado nacional, las provincias deben asumir una identidad «desarrollista» propia.
«El cambio de contexto nos obliga a salir a buscar inversiones con una mirada interna y fortalecer la articulación con el sector privado», sostuvo Valdés, marcando una distancia clara con la vieja política de dependencia de los giros centrales.

El mensaje del titular del Ejecutivo provincial fue nítido: para que exista desarrollo, debe haber un entorno de confianza y, fundamentalmente, crédito. En ese punto, el rol del BanCo se volvió protagónico. Mientras el sistema financiero nacional atraviesa una crisis de descalce y falta de incentivos para la inversión productiva, la entidad correntina se presentó como el brazo ejecutor de una política de Estado que no se detiene.
Hacia el cierre, Valdés se mostró optimista, pero con los pies en la tierra. Para el Gobernador, la Argentina que viene será «mucho más sólida» si se prioriza la planificación y la eficiencia por sobre la confrontación estéril. En Expo EFI, Corrientes demostró que no espera soluciones mágicas de Buenos Aires, sino que las construye desde el territorio, con el federalismo y la producción como banderas innegociables.
El BanCo, ante la «sequía nacional»

En un escenario donde el sector bancario argentino lucha por recuperar su función básica -prestar para producir-, el Banco de Corrientes se posicionó en la Expo EFI como una herramienta de desarrollo estratégica. La entidad no sólo asistió para visibilizar oportunidades, sino para ratificar su solvencia. En Buenos Aires, se dejó en claro que el banco público correntino no es un ente burocrático, sino un dinamizador que permite que los proyectos industriales y agropecuarios se transformen en inversión concreta, funcionando como un escudo ante la volatilidad financiera que afecta al resto del país.
La mirada de los expertos: el respaldo de Spotorno
La participación correntina contó con un aval de peso técnico. El economista Fausto Spotorno encabezó un workshop organizado por la banca provincial, donde analizó las perspectivas del mercado. Spotorno destacó la importancia de que los actores públicos y privados tomen decisiones basadas en datos y eficiencia, un eje que coincide con la «agenda propia» que Valdés impulsa en la provincia para atraer inversores que buscan previsibilidad en medio de la incertidumbre macroeconómica.

