El área de Infraestructura Escolar detalló el plan de contingencia para adecuar techos, cocinas y sanitarios en las zonas más vulnerables de la provincia.
20-CONTRATAPA-1El inminente impacto del fenómeno meteorológico El Niño ha obligado al Ministerio de Educación de la Provincia de Corrientes a recalibrar con urgencia su agenda de obras públicas.
Tras haber completado una primera fase de reparaciones que abarcó unas 200 escuelas en todo el territorio provincial al inicio de este ciclo lectivo, la Subsecretaría de Infraestructura Escolar avanza ahora en la presentación de un plan de intervención mucho más agresivo de cara al próximo presupuesto.
El objetivo primordial es claro: adecuar estructuralmente los edificios escolares clave para que puedan funcionar, en caso de extrema necesidad, como centros de evacuación y refugio.
Aunque las autoridades provinciales reconocen que ante una emergencia los evacuados suelen ser derivados inicialmente a Centros de Desarrollo Infantil (CDI), clubes deportivos o centros comunitarios, el subsecretario de Infraestructura, Emilio Breard, enfatizó a EL LIBERTADOR que la administración debe prever el peor escenario.
La planificación de contingencia está focalizando las obras en las áreas con mayor riesgo de anegamiento, especialmente a lo largo de la costa del río Uruguay y en la región del humedal central de Corrientes.
En la Capital provincial las prioridades se centran en establecimientos específicos que tradicionalmente reciben damnificados de zonas altamente vulnerables, como la Escuela N° 275 (que asiste a los vecinos del barrio de La Olla), la Escuela N° 368 y la Escuela Tobar García.
REPARACIONES
La adecuación de estas escuelas demanda reformas complejas debido a la antigüedad de muchos edificios. Según detalló Breard, uno de los desafíos más urgentes radica en las cubiertas de los techos.
«Son escuelas de muchos años con problemas estructurales», señaló, haciendo referencia a los techos de chapa con canalones grandes de más de 40 años de antigüedad que ya no toleran reparaciones y deben sustituirse, o a las cubiertas de losa que requieren un cambio completo de sistema técnico mediante la instalación de un sobretecho.
Además de asegurar el hermetismo frente a las lluvias, la preparación para alojar familias exige reformas funcionales profundas, a enumerar:
1) Sistemas eléctricos y sanitarios: Se priorizan reparaciones de urgencia en instalaciones severamente afectadas por la humedad constante.
2) Instalación de duchas: Dado que la infraestructura escolar convencional carece de áreas de aseo personal completo, el plan contempla inversiones específicas para dotar de duchas a los sanitarios.
3) Puesta a punto de cocinas: Se trabaja en el reacondicionamiento de las áreas de cocina para asegurar que estén en óptimas condiciones de sostener la alimentación de grandes contingentes de personas en caso de emergencia.
La ejecución de este plan de contingencia se topa con un contexto macroeconómico desafiante marcado por la baja en la coparticipación provincial y la paralización total de las obras financiadas por el Gobierno nacional.
Breard detalló que la Provincia debió hacerse cargo de la finalización de múltiples obras escolares que la Nación dejó inconclusas o rescindidas.

