Para cualquier correntino que entienda el valor del campo, la palabra citrus no remite únicamente a una cifra económica: es identidad, trabajo de sol a sol en las quintas y el sostén de miles de familias. Por eso, lo sucedido este viernes en la vecina ciudad entrerriana de Concordia no fue un hecho aislado ni lejano.
En un contexto donde la producción frutihortícola de toda la región -desde Bella Vista, Santa Rosa y Monte Caseros en Corrientes, hasta el Norte de Entre Ríos- atraviesa desafíos urgentes por costos, mercados y sanidad, la dirigencia de la región central del citrus logró sentar en una misma mesa a todos los actores del tablero productivo.
En una jornada de trabajo calificada por sus propios protagonistas como “histórica”, se cruzaron recorridas por quintas y empaques con discusiones de fondo entre funcionarios de la Secretaría de Agricultura de la Nación, ministros provinciales, legisladores, intendentes, cámaras empresariales y referentes del Sindicato de la Fruta.
La convocatoria no fue casual. La cuenca citrícola del río Uruguay comparte con la producción correntina las mismas dolencias: la necesidad de financiamiento accesible, la urgencia de mantener mercados de exportación y, sobre todo, la demanda de contención social y sanitaria para las cuadrillas de trabajadores temporarios que hacen posible cada cosecha.
SALUD Y DIGNIDAD PARA LOS COSECHADORES

El epicentro político del encuentro tuvo lugar en la sede del Sindicato de la Fruta de Concordia, un edificio que durante años sufrió el abandono y que hoy empieza a mostrar otra cara. Allí se anunció la vuelta de las prestaciones médicas para los obreros de la fruta mediante la firma de convenios para la puesta en marcha de policonsultorios propios en el edificio sindical, tras la reparación de instalaciones, techos y elevadores.
Iván Amaro, interventor del gremio a nivel regional y una de las caras visibles de la jornada junto al apoyo de la Federación (Fatrefu), fue claro al respecto: “El mejor homenaje que podemos hacerle al trabajador citrícola es firmar un convenio de salud. Teníamos objetivos claros cuando asumimos: poner de pie al sindicato y a la obra social. Ahora logramos dar este paso de la atención médica, que, si bien arranca por consultorios, apunta a llegar a la internación”.
Los acuerdos firmados no sólo tendrán impacto en la localidad entrerriana, sino que extenderán la atención a Chajarí y zonas aledañas, beneficiando a una masa de trabajadores que suele desplazarse por toda la microrregión durante los picos de zafra citrícola.
DEL DESPACHO ESTATAL, A LA QUINTA
A diferencia de otros encuentros protocolares, la jornada incluyó carpetas con reclamos concretos entregadas en mano por los propios productores. Del despliegue participaron el jefe de Gabinete de la Secretaría de Agricultura de la Nación, Martín Fernández; el subsecretario de Economías Regionales, Martín Giaccio; los diputados nacionales Pablo Ansaloni, Roque Fleitas y Andrés Leone; y el ministro de Producción de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo.
El diputado Ansaloni, de extracción sindical rural, sintetizó el espíritu de la convocatoria: “El Estado municipal, provincial y nacional, reunidos en una misma mesa buscando soluciones. Si no hay empleadores no hay trabajadores, y si no hay trabajadores no hay empleadores. Tenemos que elaborar las políticas juntos”.
Por su parte, el ministro Bernaudo remarcó que las economías regionales no admiten salidas individuales: “El camino es el diálogo y la construcción conjunta. Que los funcionarios nacionales hayan bajado a escuchar directamente a los sectores en el territorio es la única forma de sacar esto adelante”.
FINANCIAMIENTO E IMPACTO
Uno de los puntos que genera mayor expectativa a ambos lados del río Mocoretá es el avance en las gestiones para abrir líneas de crédito a través del Banco Nación, articulando esquemas donde las provincias puedan subsidiar puntos de la tasa de interés. Un alivio indispensable para quintas que necesitan renovar plantas, incorporar tecnología de riego y defenderse del flagelo del HLB.
Desde la Secretaría de Producción de Concordia, Sebastián Aristides calificó la reunión como inédita y apeló al valor estratégico del citrus para combatir la desocupación: “El empleo es lo que verdaderamente saca adelante a nuestras ciudades. La producción frutícola es el principal motor generador de mano de obra en la zona, seguida por la forestal. Destrabar sus problemas es generar trabajo digno para los sectores más vulnerables”.
La jornada cerró con la promesa de mantener un canal directo de comunicación con los organismos nacionales en Buenos Aires, integrando a productores y cámaras de toda la cuenca (incluyendo la articulación con Corrientes). La señal que sale desde Concordia deja una enseñanza clara para toda la región frutihortícola del litoral: frente a las crisis de las economías regionales, la salida no es individual ni sectorial, sino con la producción, el trabajo y el Estado empujando hacia el mismo lado.

