Un procedimiento de control realizado en Curuzú Cuatiá derivó en el secuestro de carne bovina que presentaba sellos presuntamente falsificados y no reunía condiciones sanitarias aptas para el consumo humano. El operativo tuvo lugar en un domicilio ubicado en Chiclana 855 y fue encabezado por efectivos de la Policía Rural y Ecológica, junto a un veterinario.
Durante la inspección, los agentes detectaron un cuarto de toro recientemente faenado que presentaba sellos de dudosa autenticidad, lo que puso en cuestión su procedencia. Además, el informe técnico confirmó la presencia de restos de tierra y material orgánico adheridos a la carne, una señal clara de que el animal no habría pasado por un matadero habilitado ni por controles sanitarios oficiales.

Ante esta situación, se inició una causa de oficio por presunta infracción al Artículo 206 del Código Penal Argentino, que sanciona la violación de medidas destinadas a impedir la propagación de enfermedades. La investigación es dirigida por el fiscal rural, Dr. Oscar Cañete, con intervención del Juzgado de Garantías a cargo del Dr. Martín José Vega, quien autorizó el secuestro de aproximadamente 20 kilos de carne bovina.
Según el informe veterinario, el producto no es apto para el consumo humano, por lo que se dispuso su incineración conforme a los protocolos sanitarios vigentes.

En el marco de la investigación, también se llevó adelante un allanamiento en una zona rural cercana, aunque no se obtuvieron resultados positivos. Las autoridades continúan trabajando para determinar el origen de la carne y establecer posibles responsabilidades.
Este tipo de controles apunta a prevenir la comercialización de productos de origen ilegal y proteger la salud pública, ya que la faena clandestina representa un riesgo sanitario y vulnera las normas de trazabilidad obligatorias.

