En una apuesta fuerte por reactivar el crédito de largo plazo y apuntalar el mercado inmobiliario, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este miércoles la puesta en marcha del Programa de Licitación de Plazos Fijos con Destino a Crédito Hipotecario, una caja de $2 billones orientada exclusivamente a financiar la compra, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.
El anuncio, realizado junto al vicepresidente segundo del Banco Central, Baltasar Romero Krause, y al director general del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), Juan Cruz Micele, marca la decisión oficial de volcar liquidez del sector público para bajar los costos de financiamiento de las familias.
«Para este Gobierno, los créditos hipotecarios son una prioridad, primero porque hacen a la justicia social; nada más justo que una persona que tiene trabajo tenga acceso a una vivienda y no tenga que esperar 30 o 40 años para poder comprarla», remarcó Caputo al presentar los ejes del plan.
CÓMO FUNCIONA

La mecánica del programa consistirá en la colocación de depósitos a plazo fijo por parte del Estado en entidades financieras en pesos ajustables por UVA más una tasa de interés. A cambio, los bancos adjudicatarios asumirán el compromiso irrestricto de volcar esos recursos a préstamos hipotecarios para individuos.
Las licitaciones se concretarán en tandas de hasta $200.000 millones cada una, con un tope del 20% del total por banco. Una vez adjudicados los fondos, las entidades dispondrán de un plazo de 90 días corridos para colocar el dinero en el mercado.
El esquema licitatorio se divide en dos tramos clave:
- Tramo corto (1 año): Tasa mínima de colocación para el banco de UVA + 2,50%.
- Tramo largo (5 años): Tasa mínima de colocación de UVA + 4,50%.
Para proteger el acceso de los tomadores de crédito, el Palacio de Hacienda impuso condiciones operativas estrictas: los bancos no podrán cobrar tasas superiores a UVA + 7,50%, deberán otorgar un plazo de amortización no inferior a los 15 años y fijaron un monto máximo de 150.000 UVA por operación.
CUOTAS E INGRESOS NECESARIOS

Para dimensionar el impacto del anuncio en el bolsillo de las familias, el Palacio de Hacienda difundió la simulación de un caso representativo del mercado:
- Valor de la propiedad: USD 106.667.
- Financiamiento estatal (75% del inmueble): $120.920.000.
- Plazo de repago: 25 años a una tasa media del UVA + 7%.
- Cuota inicial estimada: $865.098.
- Ingreso familiar mensual requerido: $3.460.391 (calculado bajo una relación cuota-ingreso estricta del 25%).
EL MARGEN DE EXPANSIÓN Y EL EFECTO
Durante la presentación, Caputo puso de relieve el atraso histórico que presenta el financiamiento para la vivienda en la Argentina en comparación con la región. «El stock de créditos hipotecarios representa solo 2 puntos del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en Chile alcanza el 27% y en países desarrollados como Estados Unidos llega al 50%», argumentó el jefe de las finanzas públicas.

Pese a ese piso bajo, el ministro repasó los indicadores de la actual gestión, señalando que el stock de créditos hipotecarios en pesos creció un 121% en términos nominales (un 57% medido en UVA) al pasar de $7,5 millones a $16,8 millones en los registros oficiales.
Más allá del impacto habitacional directo, desde el Palacio de Hacienda enfatizan el «efecto dominó» que se busca generar sobre la actividad productiva. La ampliación del crédito no solo dinamiza la venta de materiales, la mano de obra en la construcción y el sector del equipamiento para el hogar, sino que también funciona como un incentivo directo para blanquear ingresos y robustecer el trabajo registrado en todo el país.

