El Salón Amarillo de la Casa de Gobierno fue el escenario donde se terminó de confirmar que ArteCo ya no es solo una feria, sino un pulso que marca la identidad de Corrientes. En la presentación oficial de la octava edición, que se llevará a cabo del 21 al 24 de mayo, la presidenta del Instituto de Cultura, Lourdes Sánchez, acompañada por el gobernador, Juan Pablo Valdés, no ocultó la carga de adrenalina de un proyecto que, hace apenas tres meses, era una apuesta a contra reloj.
«Teníamos poco tiempo, pero teníamos convicción», disparó Sánchez ante una audiencia de gestores y artistas, dejando en claro que esta edición es el resultado de un «sprint» institucional que valió la pena. La gran novedad de este año es la centralidad del Museo de Arte Contemporáneo (MAC). La decisión de mudar la feria allí no es casual ni puramente estética; busca que el correntino se apropie de esta «joya joven» de la ciudad, convirtiéndola en un escenario vivo donde el arte deje de ser una pieza de contemplación lejana para transformarse en un motor económico.
Un éxito que desbordó las salas

La respuesta de la comunidad artística fue, en palabras de la funcionaria, «contundente». Los 255 proyectos presentados superaron cualquier expectativa previa, obligando a la organización a ser creativa con el espacio físico. La demanda fue tal que el MAC no bastó, y ArteCo terminará derramándose de forma orgánica hacia un circuito cercano: el Museo del Chamamé funcionará como sala alternativa, mientras que el Teatro Vera, el Museo de Bellas Artes y el de Artesanía se sumarán a una red que promete hacer vibrar a la capital correntina durante cuatro días.
Pero ArteCo 2026 no solo mira al futuro y al mercado. También hay espacio para la memoria y el reconocimiento de las bases. En la Legislatura se realizará un homenaje necesario a Yela Gómez Morilla, una de las figuras plásticas más influyentes de la provincia, ligando así la vanguardia actual con la historia que la sostiene.
El arte como sustento, no como lujo
Uno de los puntos más punzantes del discurso de Sánchez fue la insistencia en el mercado del arte. La convocatoria de un jurado de excelencia, coordinado por Marcelo Dan, busca elevar la vara de la curaduría para atraer a coleccionistas y fortalecer una industria donde el talento se traduzca en ingresos reales para los creadores.
«El arte no es un lujo, es lo que nos define», sentenció la titular de Cultura, cerrando una presentación que dejó flotando una promesa ambiciosa: la de una ciudad que, durante la última semana de mayo, no solo respirará arte, sino que demostrará que la cultura es, ante todo, una construcción colectiva y una herramienta de proyección política y social. La invitación está hecha; ahora la palabra la tienen las obras.

