El Jefe comunal libreño aseguró haber heredado una administración con falta de maquinaria propia, obligaciones básicas deficientes y la ausencia total de expedientes del personal. Frente a la crisis financiera nacional y la competencia comercial con Brasil, la gestión se enfoca en garantizar salarios y prestaciones esenciales con recursos limitados.
04-POLITICAEn un mano a mano profundo, el intendente de Paso de los Libres, Agustín Faraldo, detalló a EL LIBERTADOR la crítica situación financiera y de infraestructura que heredó su gestión.
Con un parque automotor destruido y el comercio local sufriendo la competencia con Brasil, el dirigente radical explicó cómo administra los recursos en tiempos de «vacas flacas» y cuál es su plan para mantener la estabilidad laboral de los 1.240 empleados municipales.
A continuación, el desarrollo de la conversación.
Paso de los Libres atraviesa, como todo el país, un contexto económico complejo. ¿Cómo se encuentra hoy la situación del Municipio para afrontar este escenario de «vacas flacas»?
-Es una realidad que nos golpea a todos: municipios, provincias y a la Nación misma. El ciudadano común también lo siente en su bolsillo. Ante este panorama, nuestra gestión tiene una hoja de ruta clara: con los recursos que ingresan, debemos garantizar prioritariamente el pago de sueldos y la prestación de los servicios básicos para el vecino. Por supuesto, también estamos haciendo un esfuerzo para avanzar en algunas obras necesarias, pero siempre con mucha responsabilidad en el gasto.
Al asumir la gestión, ¿cuál fue el diagnóstico real de la Comuna? Se hablaba de una ciudad «detonada».
-La palabra exacta es abandono. Recibimos la Comuna en muy malas condiciones, tanto en lo financiero como en lo operativo. Paso de los Libres estaba descuidada en lo que respecta a obras de bacheo, iluminación y servicios generales. Había una sensación de dejadez muy fuerte en una ciudad que es clave para Corrientes por su condición fronteriza. Si no invertís todos los días en arreglar las calles o levantar la basura, la ciudad se te viene abajo, y eso es lo que pasó.
Uno de los puntos más críticos que mencionó fue el estado del parque automotor. ¿Con qué herramientas cuentan hoy para trabajar?
-Ese es uno de nuestros mayores obstáculos actuales. El parque automotor estaba -y sigue- destruido. No tenemos maquinaria propia operativa; hoy nos vemos obligados a alquilar camiones y herramientas para poder cumplir con las obras y los servicios. Nuestro objetivo próximo es empezar a capitalizar el Municipio y adquirir herramientas propias para dejar de depender de alquileres externos.
En cuanto a la gestión ambiental, el basural era una preocupación constante de los vecinos. ¿Hubo avances en ese sector?
-Nos encontramos con un basural totalmente detonado. Fue una de las primeras urgencias que atendimos y hoy ya logramos acomodarlo. Es un trabajo diario que requiere de esa maquinaria que hoy nos falta, pero estamos poniendo el cuerpo para que la gestión de residuos sea eficiente a pesar de las limitaciones.
Paso de los Libres vive de cara al Brasil. ¿Cómo impacta la situación cambiaria actual en el sector comercial local?
-Si el comercio en el país está mal, en Libres la situación es más aguda por la cercanía con Brasil. Hoy muchas cosas convienen cruzando la frontera, y el vecino lógicamente cuida su economía y va a comprar allá. El comerciante libreño está sufriendo muchísimo este impacto. De todas formas, quienes vivimos en frontera sabemos que esto es cíclico; hay etapas donde nos favorece y la ciudad se vuelve muy pujante por el flujo de brasileños. Ahora nos toca gobernar en la etapa difícil, y eso nos exige ser más eficientes que nunca.
A nivel nacional se habla mucho del ajuste y la «motosierra». ¿Cuál es su postura respecto a la planta de personal municipal, considerando las denuncias sobre sobrepoblación en gestiones anteriores?
-Al llegar nos encontramos con un problema grave: habían borrado todos los legajos y nos dejaron sin información sobre el personal. Fue una falta de responsabilidad total. Hoy tenemos identificados a 1.240 empleados. Mi idea siempre ha sido mantener las fuentes de trabajo; no tengo pensado aplicar un recorte de ese tipo porque entiendo que estamos pasando una crisis y la gente necesita estabilidad. El objetivo es pasar este momento difícil cuidando al trabajador municipal.

