El escenario de la salud pública en la Argentina vuelve a encenderse ante un proyecto normativo del Gobierno nacional que busca desregular la comercialización de fármacos de venta libre, permitiendo su expendio fuera de las farmacias tradicionales. La iniciativa, que contempla la apertura hacia supermercados, kioscos y canales digitales, reactivó un malestar en el sector farmacéutico, que advierte sobre las consecuencias de tratar al medicamento como una simple mercancía.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Ricardo Peris, referente del Colegio Farmacéutico de Corrientes, manifestó la «profunda preocupación» de la Confederación Farmacéutica ante lo que consideran un nuevo embate contra un sistema que ya había frenado intentos similares vía amparos judiciales contra el primer DNU presidencial.
Para Peris, el núcleo del debate es ético y profesional: «Uno no entiende si quieren que la farmacia se convierta en un lugar en el que el medicamento pase a ser un bien comercial y no un bien social». El dirigente resaltó que la farmacia garantiza la trazabilidad, calidad y eficacia de las drogas, algo que difícilmente pueda replicarse en un kiosco o una estación de servicio.
LOS RIESGOS DE LA
«GONDOLIZACIÓN»
El sector profesional pone el foco en tres puntos críticos que la desregulación parece omitir.
Para el referente farmacéutico el control de seguridad y trazabilidad es uno, ante el retiro de un lote defectuoso o «trucho» ordenado por la Anmat, las farmacias actúan en un plazo de 48 horas retirando el producto del mercado. «¿Quién va a interceder en un supermercado o una feria?», se preguntó Peris.
Además, los farmacéuticos insisten en que los medicamentos de venta libre no son inocuos. El uso indiscriminado de aspirinas o analgésicos puede derivar en afecciones graves, como úlceras gástricas, si no existe el consejo de un profesional que supervise la venta.
Por otra parte, señaló que en la farmacia existe un responsable ante cualquier daño que el medicamento pueda causar al paciente. En establecimientos no especializados, esa figura de responsabilidad se diluye.
UNA DISPUTA DE FONDO
Mientras el Gobierno nacional defiende la medida como una modernización necesaria para facilitar el consumo, los farmacéuticos sostienen que se está rompiendo un modelo sanitario exitoso que logró erradicar el mercado negro mediante controles estrictos de origen y biodisponibilidad. La batalla, que ahora se traslada al terreno legislativo, definirá si el medicamento en Argentina sigue siendo un recurso estratégico custodiado por profesionales o si se convierte en un artículo de consumo masivo sujeto a las leyes del mercado minorista.
«Nosotros lo que más priorizamos en este momento que se acabó con el mercado negro de medicamentos es el tema de la trazabilidad. Si un producto tiene algún efecto adverso o vino mal, decía de 3 miligramos la caja y adentro el laboratorio puso de 6, hay un responsable, sabemos el origen. Y después el tema de la eficacia y la calidad y la biodisponibilidad de la droga que garantizamos», concluyó.

