La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) tras el anuncio de la visita del Papa León XIV al país, además de a Uruguay y Perú, difundió como se informó en la edición de ayer, una primer ayuda pastoral para acompañar a las comunidades del país en la preparación para tamaño acontecimiento, propuesta que invita a vivir este tiempo desde la oración, la reflexión, la misión y el compromiso fraterno.
La propuesta se conforma de seis actividades puntuales, de las cuales EL LIBERTADOR publicó ayer la primera de ellas que refiere a orar y escuchar juntos al Espíritu Santo, tanto en la oración personal como comunitaria, en tanto en esta presente edición lo hace con las cinco restantes.
La segunda de las actividades de la propuesta preparatoria del Episcopado Argentino consiste en trabajar con perseverancia, poniendo a Dios como horizonte de la acción y al ser humano en el centro de las decisiones. En este sentido, propone generar espacios de encuentro para «construir y desarrollar vínculos basados en la bondad», mediante el diálogo y la búsqueda del bien común.
La tercera propuesta está orientada a salir al encuentro de quienes sufren. El material invita a acercarse a quienes están solos, a quienes atraviesan situaciones de dolor y a quienes necesitan «una mirada cálida de aceptación», para ofrecerles «el abrazo misericordioso de Dios Padre y la compañía fraterna de la familia de Jesucristo».
La cuarta invitación propone reflexionar sobre la construcción de una civilización del amor, en la que tanto la vida cotidiana como las grandes decisiones y los acontecimientos vitales reconozcan y expresen la dignidad de cada persona como criatura de Dios.
MIRAR LO QUE UNE
El quinto eje recupera el llamado de León XIV a «unir fuerzas para edificar en el bien». La CEA invita a las comunidades a poner la mirada en aquello que une y en todo lo que las personas comparten, reconociendo la bondad y la belleza presentes en cada ser humano.
«Que de esas miradas surja la fuerza para la edificación», propone el subsidio, en sintonía con la imagen del Papa que contrapone la construcción de la comunión a la edificación de nuevas torres de Babel.
Finalmente, el sexto llamado es anunciar la presencia de Dios. «Anunciemos a todos los argentinos y argentinas, y al mundo, que no estamos solos, que Dios está con nosotros en nuestros corazones», señala el material.
Ese anuncio, agrega, invita a vivir desde la esperanza, fortalecerse en la caridad y abrirse a la fe.
«CONSTRUCTORES
DE COMUNIÓN, NO
ARQUITECTOS
DE BABEL»
El subsidio recupera como eje una extensa reflexión de León XIV incluida en su Encíclica Magnifica Humanitas, en el Número 16, en la que el Pontífice llama a todos los fieles, cristianos y personas de buena voluntad a comprometerse en la construcción de un mundo más humano.
«Como Nehemías, oremos, proyectemos con sabiduría, trabajemos con perseverancia, poniendo a Dios en el horizonte de nuestro actuar y al ser humano en el centro de nuestras decisiones», afirma el pontífice.
En ese camino, el Sucesor del Apóstol Pedro -el primer Papa de la Iglesia- plantea que quienes son considerados «piedras desechadas» pueden transformarse en «piedras angulares» y contribuir a levantar un hogar común «sólido y hospitalario».
Las actividades están propuestas, ahora cada uno deberá ponerlas a la práctica cotidiana, eso es ser cristianos.

