Corrientes, como gran parte del Interior del país, resplandece por ser «atalaya» (vigilante o centinela desde lo alto de una muralla) de la identidad argentina, sus tradiciones y valores, habitualmente en contraposición a lo que los medios de comunicación de Buenos Aires, especialmente los canales de televisión porteños, difunden y promueven en un gran porcentaje de sus programaciones, tal como sucedió en estos días con la llegada de la práctica de los «yanquis», de los Estados Unidos, con su honra como «diversión» a lo tenebroso, al terror, al miedo, a lo oscuro, todo lo que identifica a la acción de los disvalores y muy seguramente sin ser conscientes de ello, pero que finalmente de cualquier modo se convierten en instrumentos de actos que en nada contribuyen a lo bueno, y sí más bien a lo contrario.
Pues bien, los correntinos están más allá de la «yanquización» a los que someten los estadounidenses con sus prácticas, que las naciones saben que no siempre son las mejores -incluso para ellos mismos-, aunque muchos sucumben a la superficialidad reinante y que esos medios porteños de comunicación mencionados promueven a rabiar, porque si hay un lugar que carece de identidad de la argentinidad es Buenos Aires, devota amante como lo denota de todo lo que sea «yanquilizante».
Así, en este nuevo día de Ángeles Somos, casi la totalidad de las localidades de Corrientes, además de otras del país, tal el caso de Salta que despertó con todo a potenciar esta celebración, festejaron con entusiasmo desbordante el acontecimiento. Así lo hizo la comunidad en general de Gobernador Virasoro, encabezados por el intendente, Guillermo de la Cruz, aunque como en Riachuelo, ya en la víspera del 1 de noviembre, el sábado por la tarde.
«Ángeles somos, ángeles somos: la bendición de Dios», es un cántico mejor, que las caretas de monstruos y calabazas.
Alcides Eduardo Hernández,
comunicador social.

