El Papa León XIV en Argentina iniciará este domingo 8 una histórica visita apostólica de 4 días que movilizará a millones de fieles en distintos puntos del territorio nacional. El avión que traslada al Sumo Pontífice desde Montevideo tocará pista en el aeroparque metropolitano Jorge Newbery a las 16.30, donde será recibido oficialmente por el presidente Javier Milei antes de encabezar los primeros actos protocolares en la plaza San Martín, la Casa Rosada y el Palacio Libertad.
La llegada del líder de la Iglesia Católica despierta una profunda conmoción espiritual y social en el pueblo argentino, que no recibía a un pontífice en su suelo desde hacía más de 3 décadas. Más allá de las lecturas partidarias, las parroquias, los movimientos juveniles y las organizaciones barriales de todas las provincias organizaron caravanas para darle un marco multitudinario a cada una de sus presentaciones públicas, demostrando el peso simbólico que conserva la figura papal en la sensibilidad popular del país.
LOS ESCENARIOS
EN EL PAÍS
Frente a las divisiones de la dirigencia, la ciudadanía tomará el protagonismo en las calles a lo largo de las 3 jurisdicciones que recorrerá el sucesor de Pedro entre el domingo 8 y el miércoles 11, esquema para el cual el Poder Ejecutivo dispuso feriado nacional el lunes 9 y asuetos jurisdiccionales en las jornadas siguientes.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las actividades centrales tendrán lugar en el Monumento a los Españoles del barrio de Palermo, la Catedral Metropolitana frente a la Plaza de Mayo, la sede de la Universidad Católica Argentina en Puerto Madero, el Palacio San Martín y el Complejo Penitenciario Federal de Villa Devoto.
En el territorio de la provincia de Buenos Aires, la presencia pastoral tendrá dos polos de enorme carga emotiva y religiosa. El primero será el Pequeño Cottolengo Don Orione ubicado en la localidad sureña de Claypole, partido de Almirante Brown, mientras que el cierre multitudinario antes de partir rumbo al Perú se concentrará en la plaza frente a la Basílica Nacional de Nuestra Señora de Luján. Por su parte, el interior del país tendrá su epicentro el martes 10 en la provincia de Córdoba, donde los fieles colmarán la explanada de la Escuela de Aviación Militar y la Catedral Nuestra Señora de la Asunción.
Madurez uruguaya y el contraste local
El desembarco en Buenos Aires se produce inmediatamente después de una escala inicial en la República Oriental del Uruguay que dejó una postal política difícil de imaginar de este lado del Río de la Plata. En Montevideo, el presidente Yamandú Orsi encabezó la ceremonia de bienvenida en la Plaza Independencia flanqueado por los expresidentes Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle Herrera y Luis Lacalle Pou, quienes dejaron de lado sus históricas diferencias partidarias para saludar juntos al Obispo de Roma.
Durante ese encuentro institucional, el propio Orsi destacó con orgullo ante el visitante que el Uruguay es una nación donde los exmandatarios se sientan juntos en paz y alegría, gesto que fue especialmente valorado por el pontífice al celebrar los 40 años de estabilidad democrática oriental. Esa exhibición de templanza republicana contrasta de manera directa con la realidad política argentina, donde las fracturas irreconciliables entre quienes ocuparon el Sillón de Rivadavia vuelven imposibles reunir en una misma fila institucional a los expresidentes vivos, e incluso anticipan ausencias de bloques opositores durante la recepción oficial en el antiguo Correo Central.

