La búsqueda de un hogar y de un proyecto de vida compartido comenzó a materializarse para Josué y Ángel, ambos de 16 años, quienes tras meses de espera iniciaron sus procesos de vinculación afectiva. La medida fue dispuesta por el Juzgado Civil, Comercial, Laboral, Familia, Niñez y Adolescencia de Gobernador Valentín Virasoro, con la participación directa del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de Corrientes (RUACtes). Ambas historias, que se habían hecho públicas para hallar familias dispuestas a asumir el compromiso de acompañarlos, abren ahora un capítulo de esperanza y transición hacia la vida adulta.
JOSUÉ: DEL HOGAR INSTITUCIONAL A LA ILUSIÓN DE UN PROYECTO COMPARTIDO
La historia de Josué se difundió públicamente en marzo de este año. A sus 16 años, acumula una realidad compleja: vive en instituciones de cuidado desde los 4 años y actualmente reside en un dispositivo de la ciudad de Corrientes. Quienes lo conocen lo describen como un adolescente sumamente responsable, colaborador, prolijo y muy respetuoso, profundamente comprometido con sus estudios y con metas claras para su porvenir.
Entre sus grandes pasiones se destacan el fútbol y los trabajos manuales en madera. Fiel seguidor de Boca Juniors, uno de sus mayores anhelos es conocer la mítica Bombonera de la mano de una familia. Además de proyectar su futuro académico con el deseo de integrar alguna Fuerza de Seguridad, Josué cuenta con un faro muy cercano en su vida: su hermano mayor, Samuel. Samuel fue adoptado también durante su adolescencia, convirtiéndose para él en el testimonio vivo de las oportunidades y el bienestar que se generan cuando existe un entorno de contención y afecto.
Hoy, esa espera de doce años empieza a transformarse gracias al inicio del proceso de vinculación con una mujer residente en Buenos Aires, con el objetivo de avanzar firmemente hacia la guarda preadoptiva.
ÁNGEL: CONSTRUYENDO UN PUENTE DE AFECTO HACIA EL SUR
La convocatoria de Ángel se conoció en abril. Al igual que Josué, tiene 16 años y lleva 11 residiendo en un dispositivo de cuidados institucionales. Su mayor deseo siempre fue explícito: formar parte de un hogar donde el amor y el respeto mutuo sean la norma.
Ángel es un joven tranquilo, colaborador, reservado y respetuoso. Su vida está muy ligada a la tierra; asiste a una escuela agrotécnica y disfruta enormemente de las actividades rurales, tales como realizar tareas de campo, trabajar con animales y manejar el tractor. Su sueño es formarse para ser gendarme. En su esquema de vida, la familia biológica sigue ocupando un lugar central, y para él es una prioridad absoluta conservar el lazo con sus hermanos, con quienes mantiene una relación muy significativa.
Para Ángel, la oportunidad llegó desde el sur del país. El Juzgado dispuso el inicio del proceso de vinculación con una mujer de El Calafate. Aunque la distancia física es considerable, la tecnología se ha convertido en una aliada fundamental: ambos mantienen llamadas y mensajes diarios que les permiten conocerse de manera progresiva y respetando los tiempos del adolescente. Hasta la fecha, este acercamiento virtual se desarrolla con éxito, manteniendo abierta la expectativa de concretar la guarda adoptiva en el corto plazo.

