La jornada de este martes en el juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña estuvo marcada por la alta tensión y las revelaciones clave de Laudelina Peña. Antes de que comenzara a hablar, el Tribunal de juicio ratificó una medida de seguridad de alto impacto: ordenó que todos los demás imputados se retiraran de la sala y se les prohibiera el acceso virtual a su testimonio, a pesar de la oposición de la fiscalía y la defensa de Rodolfo Baqué. En contrapartida, los jueces autorizaron expresamente la permanencia en la sala de los padres de Loan, José Peña y María Noguera.
Durante su declaración de tres horas, Laudelina se quebró y pidió perdón por las versiones falsas que brindó con anterioridad, desvinculándose de la supuesta maniobra del accidente y de la plantación del botín.
La trastienda de la coacción de Codazzi: «Él inventó lo del accidente»
Laudelina acusó directamente a su exabogado, José Fernández Codazzi, de haber estructurado toda la mentira sobre el supuesto atropello de Loan por la camioneta de Carlos Pérez y Victoria Caillava. «Él inventó lo del accidente, que diga cómo yo vi cuando salió la camioneta y cómo frenó; todo lo que me mandó a decir fue todo puesto por él que la verdad hasta el día hoy no entiendo por qué ni para qué», declaró ante el tribunal.
Según relató, la noche del 28 de junio, Codazzi se presentó en su casa para darle instrucciones precisas sobre qué declarar. Luego la trasladó junto a su hija a Corrientes capital durante la madrugada y las alojó temporalmente en un hospedaje con una custodia civil. Alrededor de las dos de la mañana, ingresaron de manera oculta por la parte trasera de la Fiscalía correntina. Una vez dentro de las oficinas, una mujer le pidió que «le explicara lo que estaba por hacer», consumándose así la falsa presentación bajo el amparo de un funcionario que previamente le había asegurado que «iba a solucionar todo».
Señalamientos directos y reconstrucción del almuerzo
Al ser interrogada sobre quién se llevó a su sobrino, Laudelina deslindó responsabilidades directas alegando que desde la casa de su madre Catalina ella no tenía visibilidad del sector donde estaban los niños. Por ello, señaló con firmeza a los otros tres adultos presentes en el naranjal: «Los únicos que podían saber y haber visto y escuchado eran los tres mayores que estaban con Loan: Mónica Millapi, Daniel ‘Fierrito’ Ramírez y Antonio Benítez».
Reconstruyendo las horas previas, relató que el 13 de junio llegó a las 8:15 a la casa de su madre para ayudar con la limpieza y preparar la comida. Recordó que durante el almuerzo tomó varias fotografías del encuentro con su propio teléfono celular.
Posteriormente, Millapi la invitó a buscar naranjas. Laudelina acompañó al grupo, le ató los cordones a Loan, pero al llegar a la tranquera del medio decidió regresar a la vivienda porque había visitas en la casa de Catalina. Poco después de volver, su esposo Antonio Benítez la llamó alarmado para preguntarle si Loan había regresado porque se había ido «solo», dando inicio a una desesperada búsqueda en la que recorrió caminos, campos y montes sin éxito.
Sospechas sobre Maciel y una alarmante frase del padre de Loan
Laudelina describió como sumamente extraña la actitud del comisario Walter Maciel desde el primer momento de la desaparición. Al regresar del monte, encontró a Maciel conversando con Caillava, momento en que el policía le advirtió que no podían asentar ninguna denuncia formal hasta que pasara un día entero del extravío.
Dentro de la vivienda de Catalina, la tía de Loan se percató de que la conducta del comisario no correspondía a una emergencia de búsqueda. Según detalló, en lugar de coordinar rastreos, Maciel se sentó a preguntarle a su madre Catalina de qué cuadro de fútbol era o a hablar de su devoción por un santo. En ese contexto, Laudelina reveló un inquietante diálogo: el comisario se dirigió a su hermano y le preguntó: «¿Qué pasó con Loan, José?», ante lo cual el padre del menor respondió con llamativa frialdad: «Por ahí nomás está, ya va a aparecer».
La mentira del hallazgo nocturno y la misteriosa patrulla
La madrugada posterior al hecho, alrededor de las doce de la noche, el comisario se presentó para llevarla a declarar en un patrullero en el que viajaban dos agentes, presuntamente de Prefectura. Durante el traslado por la ruta, Maciel detuvo el vehículo al recibir la alerta de una pareja en moto sobre un auto sospechoso detenido al costado de la Ruta 12. Los agentes de blanco descendieron allí para investigar y el comisario prosiguió el viaje solo con Laudelina hacia la seccional.
Al llegar a la comisaría a la una de la mañana, la sentaron junto a Millapi y Ramírez. Alrededor de las 1:40, se escuchó con total claridad por la radio policial que Loan había aparecido sano y salvo en una tapera. Los policías presentes celebraron la noticia y Maciel les pidió que esperaran allí porque él mismo iría a buscarlo. Sin embargo, tras horas de ausencia, el comisario regresó a las 5 de la mañana con las manos vacías, argumentando que se había tratado de una falsa alarma causada por el rastro de calor de un dron. Laudelina y los demás imputados pasaron toda la noche en la dependencia policial sin que nadie les tomara declaración.
El «botín» regalado y la farsa del perro herido
Al amanecer del día siguiente, la búsqueda se retomó. Camila encontró el botín de Loan sumergido en el barro utilizando un palo, siguiendo las huellas del vecino Moreira. Laudelina identificó inmediatamente el calzado debido a que ella misma se lo había obsequiado al niño.
En esa misma zona del hallazgo, Laudelina le preguntó a Maciel por qué el perro de rastreo policial no continuaba trabajando en el lugar. El comisario le brindó una insólita explicación: aseguró que el perro no pudo seguir las huellas porque «le había pateado un eléctrico» (en referencia a un boyero eléctrico) más adelante. Además, relató que un vecino de apellido Méndez había localizado unas huellas y dado aviso a las autoridades. Horas después de este episodio, Laudelina colaboró con la Fundación Dupuy guiándolos a través de los senderos recorridos.
Tensión en la sala y postura de la Fiscalía
La audiencia judicial debió ser suspendida transitoriamente por un cuarto intermedio tras un feroz cruce verbal entre el fiscal Carlos Schaefer y el defensor Rodolfo Baqué. El incidente ocurrió cuando la fiscalía interrogó a Laudelina sobre Cutaia, lo que motivó la férrea objeción del abogado defensor en resguardo de los derechos de su representada.
El fiscal Schaefer mantiene una postura de extrema cautela frente a la declaración de Laudelina, a quien considera una pieza clave por haber coordinado la logística entre los grupos que sacaron al menor. «Los imputados pueden mentir», advirtió el funcionario judicial, remarcando que su gran expectativa es que finalmente se logre romper el «pacto cruel» existente entre los acusados.
Por su parte, la defensora Mónica Chirivín ratificó que Laudelina únicamente respondió a las preguntas formuladas por los fiscales del caso, evitando responder a las defensas técnicas de los restantes imputados para eludir mayores rispideces en el recinto.

