Las ventas minoristas pyme cayeron 3,8 por ciento en julio respecto al mismo mes del año anterior, medidas a precios constantes, según el Índice de Ventas Minoristas que elabora la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) en base a un relevamiento entre 1.128 comercios de todo el país, realizado entre el 31 de julio y el 6 de agosto. En la comparación con junio, la caída fue de 2,1 por ciento. Con este resultado, el acumulado de los primeros siete meses del año marca una baja de 2,7 por ciento respecto al mismo período de 2025.
El propio informe identifica dos factores que explican el retroceso de julio. Por un lado, el agotamiento de la liquidez extraordinaria que había generado el cobro del aguinaldo en junio, que había impulsado una suba interanual de 0,9 por ciento ese mes. Por otro, el peso creciente de las tarifas de servicios invernales sobre el presupuesto familiar, que profundizó la cautela del consumidor y redujo el margen disponible para otros gastos.
RUBROS
Seis de los siete rubros relevados cerraron julio con variación interanual negativa. Textil e indumentaria registró la caída más pronunciada con 5,6 por ciento, y acumula en el año una pérdida de 4,6 por ciento. El informe señala que la pérdida de poder adquisitivo y la prioridad que los hogares le dieron al pago de servicios invernales llevaron a postergar la renovación del guardarropa. La demanda se redujo a la reposición indispensable de prendas de abrigo y calzado escolar para la vuelta a clases, mientras los comerciantes enfrentaron la competencia creciente de prendas importadas y circuitos informales de venta. En la comparación mensual respecto a junio, el rubro también cayó 5,5 por ciento.
Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles retrocedió 5,5 por ciento interanual y 3,4 por ciento respecto a junio, acumulando en el año una caída de 10,3 por ciento, la más alta de todos los rubros. La menor demanda de bienes durables y amoblamiento explicó el resultado: con el poder adquisitivo reducido, los hogares priorizaron la canasta básica y desplazaron los artículos de confort. Las pocas operaciones concretadas se concentraron en productos estacionales de menor valor. La escasez de cuotas sin interés y la saturación de las tarjetas de crédito frenaron la adquisición de mobiliario de mayor precio.
Alimentos y bebidas cayó 5,4 por ciento interanual y 2,3 por ciento respecto a junio, acumulando una baja de 3,1 por ciento en el año. El rubro mostró un patrón de compra defensivo: sustitución por segundas marcas, caída del ticket promedio y fraccionamiento del consumo. El receso escolar y el nivel de endeudamiento en tarjetas de crédito también restringieron la liquidez del público durante el mes.
Perfumería bajó 4,5 por ciento interanual, acumulando en el año una caída de 3,8 por ciento. En la comparación mensual subió levemente, 0,6 por ciento respecto a junio, que había sido un mes de fuerte caída en ese segmento.
Calzado y marroquinería retrocedió 3,5 por ciento interanual y 5,3 por ciento respecto a junio, con un acumulado anual de 1,3 por ciento negativo. Disipado el efecto del Día del Padre de junio, el consumo mostró un ritmo más lento, concentrado en calzado de uso diario e invernal. Los artículos de marroquinería y calzado formal experimentaron menor rotación por la cautela del comprador.
Farmacia fue el rubro con menor retroceso interanual, con una caída de 1,6 por ciento, aunque en la comparación mensual bajó 6,9 por ciento respecto a junio. En el acumulado del año mantiene terreno positivo con 3,4 por ciento de suba, el único rubro que conserva ese signo en el acumulado anual. La demanda se sostuvo por tratarse de un consumo inelástico, pero la pérdida de poder adquisitivo llevó a los pacientes a priorizar medicamentos recetados e indispensables, postergando tratamientos no urgentes y migrando hacia genéricos. Las obras sociales, en tanto, acumulan demoras en los reintegros que presionan la operatoria de los comercios independientes.
Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción fue el único rubro que cerró julio en terreno positivo, con una suba interanual de 1 por ciento, aunque cayó 2,3 por ciento respecto a junio. En el acumulado del año avanza apenas 0,3 por ciento. El leve resultado positivo se explicó por arreglos imprevistos del hogar, mantenimiento invernal y algunas ventas puntuales de mayor volumen para obras residenciales o clientes corporativos. Sin embargo, la demanda masiva de insumos para construcción siguió contenida por la parálisis de la obra pública y la cautela presupuestaria de los consumidores.
PERCEPCIÓN
El 48,1 por ciento de los comerciantes consultados sostuvo que su nivel de actividad se mantuvo igual al del año anterior, dos puntos porcentuales menos que en junio. El porcentaje de locales con evaluación negativa subió de 43,1 a 44,5 por ciento en el último mes, mientras que apenas el 7,4 por ciento reportó una mejora.
De cara al próximo año, el 46,3 por ciento prevé que su actividad no experimentará cambios significativos, el 42,4 por ciento estima un escenario más favorable -4,7 puntos más que en junio- y el 11,3 por ciento espera un deterioro. En materia de inversión, el 61,5 por ciento considera que el contexto actual es desfavorable para concretar nuevas inversiones, mientras que solo el 14 por ciento lo ve como una oportunidad.

