«La causa está detenida, adormecida o cajoneada». Con esa crudeza, el presidente de la Amia, Osvaldo Armoza sacudió los cimientos del poder político y judicial durante el acto central por el 32° aniversario del atentado terrorista.
Frente a la mirada impertérrita del presidente, Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ubicados en la primera fila de Pasteur 633, la dirigencia comunitaria disparó los cuestionamientos más fuertes de los últimos años, exponiendo la total falta de avances bajo la actual gestión del Estado.
El discurso de Armoza no dio margen para las concesiones diplomáticas. Apenas pasadas las 9.53 -la hora exacta en que la bomba interrumpió 85 vidas el 18 de julio de 1994-, el titular de la mutual lanzó su definición más severa de cara al jefe de Estado: “En este último año no se ha producido ninguna novedad relevante en la causa Amia. Reitero: en este último año no se ha producido ninguna novedad relevante. Es una injusticia que nos quema por dentro”.
El dardo golpeó directo en la comitiva oficial, en una ceremonia que dejó al descubierto las asignaturas pendientes del Ejecutivo y los tribunales.
EXIGENCIAS LEGISLATIVAS

Lejos de limitarse al diagnóstico, la Amia interpeló al Gobierno y al Congreso para que modifiquen de manera urgente la estructura legal del país. “Argentina debe modificar su estructura legal de acuerdo a lo que los tiempos actuales demandan”, sentenció Armoza, exigiendo leyes específicas contra el terrorismo internacional y presionando para que se destrabe de forma «urgente y definitiva» la validez del juicio en ausencia.
Las críticas también alcanzaron nombres propios del aparato judicial. Se apuntó contra la lentitud del juez federal Daniel Rafecas y se calificó como «absolutamente nulo» el aporte del fiscal Miranda, exigiéndole al procurador Eduardo Casal la designación de funcionarios idóneos para una causa que lleva seis años con el Juzgado Federal N° 6 vacante.
ALERTA ROJA EN LAS FRONTERAS Y LA SOMBRA DE IRÁN
El plano geopolítico y la seguridad nacional ocuparon la segunda mitad del enérgico descargo. Armoza ratificó que la verdad jurídica ya está dictaminada y que el ataque «se decidió, se planificó y se financió en el seno del régimen fundamentalista de Irán, ejecutado por Hezbollah».
Bajo esa premisa, el dirigente le reclamó directamente a la administración de Javier Milei un «refuerzo inmediato y riguroso de los controles en la Triple Frontera, así como en los pasos fronterizos con Bolivia y Chile», advirtiendo que la vulnerabilidad de los límites geográficos locales representa un riesgo que el país ya no se puede permitir.

