La sombra del cambio climático vuelve a encender las alarmas en el arco productivo del Litoral. Tras atravesar ciclos históricos de sequía, la provincia de Corrientes se prepara ahora para mitigar los efectos del fenómeno de El Niño, cuyas proyecciones anticipan lluvias extraordinarias y riesgo de inundaciones masivas.
En diálogo con la prensa, el ministro de Producción de la Provincia, Walter Chávez analizó el mapa de vulnerabilidad territorial y expuso las herramientas de asistencia que el Ejecutivo local instrumentará para blindar a los sectores agrícola y ganadero.
El funcionario no ocultó la gravedad del escenario geográfico al que se enfrenta la gestión.
«El 50 por ciento de la superficie de Corrientes es una zona baja. Si finalmente vivimos un efecto fuerte de El Niño, podría resultar afectada más de la mitad de la provincia», alertó Chávez, dimensionando el desafío logístico que se avecina.
Para el Ministro, el impacto será transversal a todas las actividades, aunque remarcó que la urgencia regulatoria debe centrarse en la preservación de los rodeos. «Cuando hay animales, seres vivos de por medio, hay que tomar otro tipo de medidas. En los sembradíos las consecuencias pueden ser inmediatas, pero en la ganadería los efectos colaterales se extienden a largo plazo», diferenció.
LOGÍSTICA
Ante este panorama, la instrucción del gobernador Juan Pablo Valdés fue convocar a un comité intersectorial para delinear un protocolo de mitigación urgente. La estrategia del Ministerio de Producción se bifurca en dos líneas de acción inmediata.
Por un lado, resguardo alimentario para garantizar el stock y la distribución de alimentos, y forrajes para evitar la pérdida de masa corporal en el ganado ante la anegación de las pasturas naturales.
Por el otro, la relocalización de hacienda, coordinando con los productores la disponibilidad y el traslado de los animales hacia «campos altos» y zonas seguras fuera de los valles de inundación.
ARROCEROS
Por fuera de la contingencia climática, el ministro Chávez trazó una radiografía sobre la coyuntura actual de las economías regionales, posando la lupa sobre una de las actividades madre de la provincia: la producción de arroz, que se encuentra en las semanas previas al inicio de su temporada de siembra.
El sector llega a esta campaña en un estado de extrema expectativa y fuerte asfixia financiera. Los altos costos fijos de producción provocaron que muchos medianos y pequeños productores se replanteen la viabilidad de continuar en el rubro o forzar una diversificación hacia otros cultivos menos demandantes de capital.

