Un cabezazo de Lautaro Martínez selló una agónica victoria de Messi y compañía. Fue 2 a 1 ante una Inglaterra que se puso en ventaja con un gol de otro partido.
Fue el mejor match disputado por los de Scaloni. Salvo el error de Molina que permitió el gol inglés de Gordon, todo fue una sincronía casi perfecta. Primero con Paredes de timonel y el desequilibrio del más grande de todos los tiempos, que generó un sinfín de jugadas que terminaron en el palo de Pickford o con un atajadón del arquero de Inglaterra.
Los que entraron cumplieron a la perfección. Allí, Enzo Fernández se convirtió en el eje de la Selección y fue el autor del empate con un golazo. Después, con todos los ingleses defendiendo, fue una andanada argentina, con un ataque voraz que terminó en un frentazo de Lautaro.
El delantero argentino puso el marcador 2 a 1 para que la Selección alcance su séptima final en la historia. Una historia que en las últimas 2 décadas tiene al equipo albiceleste como el estandarte del Continente Americano.
Será momento de pensar en España, que esperaba desde el martes por un rival, después de ganarle sin problemas a la Francia de Mbappé, que jugará contra Harry Kane por el tercer y cuarto puesto.
Messi, el mejor jugador de todos los tiempos, irá por su tercera final y, quién dice, quizás por una alegría más para toda Argentina y el mundo que gusta del buen fútbol.

