Frente a las bajas temperaturas que castigan a los animales sin hogar, un grupo de vecinas puso manos a la obra para brindarles un lugar donde resguardarse.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Brenda Paola Barrios, rescatista, manifestó su iniciativa se transformó en pocos días en un trabajo colectivo que ya suma cinco integrantes y una creciente red de colaboradores.
«El sábado pasado hizo mucho frío y yo pensaba en ellos, ¿cómo van a estar pasando ellos este frío? Porque están en la intemperie, no sabemos cuándo fue la última vez que comieron, que tomaron agua», relató la joven, quien remarcó además que muchos de estos animales conviven también con el rocío nocturno sin ningún tipo de resguardo.
A partir de esa inquietud, Brenda difundió un pedido: «Puse en mis redes sociales que si las personas sabían dónde había algún animalito en su barrio, que sepan que no tiene casa y que duerme fijo, por ejemplo cerca de algún basural o en alguna esquina, que me lo digan», detalló.
La respuesta superó ampliamente su expectativas. «Sinceramente la repercusión que tuvo yo no me la esperaba, solo necesitaba que la gente pueda colaborarme diciendo dónde estaban los animalitos», reconoció. Muchos de los que contestaron no solo aportaron información sino que pidieron sumarse activamente a la tarea, lo que dio origen a un grupo de cinco chicas con roles definidos.
Según describió Brenda, cada integrante asumió una función específica: una recorre los comercios pidiendo donaciones de cartones, otra organizó una rifa solidaria para comprar alimento y pastillas desparasitarias, y una tercera se encarga de patrullar los barrios para detectar animales que permanecen fijos en la vía pública.
DISEÑO
Las casitas se elaboran íntegramente con materiales reciclados. Se emplean cartones forrados con bolsas de alimentos balanceados por su condición impermeable, además de madera, plástico, colchones y ropa en desuso para confeccionar las camas interiores. «La idea sinceramente es reciclar también cosas que la gente ya no usa y que quizás tenían pensado tirar a la basura», explicó.
El proceso de construcción se realiza de forma escalonada. Hasta el momento, el grupo logró forrar seis cajas y se encuentra sumando un techo adicional a cada estructura. Resta incorporar las camas internas, tarea que depende de la disponibilidad de los colchones donados. «Recién vamos a poder tener acceso a los colchones mañana para poder cortar y hacer las camas», indicó.
Brenda fue clara al señalar que la intención del grupo no se limita a una acción puntual. «Hay animales que quizás toda su vida van a estar en la calle porque a veces no podemos llegar a tiempo para rescatarlos a todos, entonces por lo menos darles un poquito más, una vida un poquito más digna y más cómoda para ellos hasta que llegue alguien», afirmó.
Por último, la joven invitó a la comunidad a participar directamente en la construcción de las casitas. Quienes deseen colaborar pueden comunicarse a través de Instagram @brenbarrio.
El grupo no constituye una organización formal, sino una red surgida espontáneamente a través de redes sociales, donde las participantes coordinan tareas, donaciones recibidas y necesidades pendientes.

