La séptima audiencia del juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña tuvo dos testimonios de igual peso e impacto: el de Macarena Peña, hija de Laudelina, y el de Camila Núñez, pareja de un primo del niño. Ambas aportaron detalles que hasta ahora no habían surgido en el debate.
Macarena: «Yo nunca quise participar de esa maniobra»
Macarena Peña es hija de dos de los imputados: Laudelina Peña y Antonio Benítez. Su declaración introdujo al abogado José Codazzi como una figura clave en la construcción de la versión del accidente que Laudelina difundió públicamente.
Según relató ante el tribunal, en un momento en que se encontraba en su casa junto a su madre, escuchó a Codazzi decirle a Laudelina que debía inventar la versión de un accidente. El abogado les advirtió que «tenían ubicaciones que las comprometían, que iban a ser detenidas» y que «Patricia Bullrich nos iba a llevar». Después de eso, le explicó a Laudelina cómo debía contar ese supuesto accidente.
«Yo nunca quise participar de esa maniobra», declaró Macarena. Días después buscó el acompañamiento de Elizabeth Cutaia para denunciar lo ocurrido ante la Justicia.
También fue ella quien acompañó a su madre el día en que apareció el botín de Loan. Dijo que fue Laudelina quien la alertó esa mañana diciéndole que había encontrado unas «huellitas». Caminaron juntas hasta el lugar, pasando por la escuelita cercana a la casa de Catalina y cruzando un alambrado. Al llegar, el ex comisario Walter Maciel y otro efectivo ya estaban en el sitio. «Nos dijeron que frenáramos, porque después estaban las huellas», recordó.
Su declaración terminó en un cruce entre las partes cuando fue consultada sobre una reconstrucción en la que participó junto al perito Enrique Massei. Ante sus respuestas imprecisas, se planteó la posibilidad de considerarla testigo hostil. La tensión escaló hasta que el presidente del tribunal cortó la discusión y ordenó continuar.
Camila: presión para incriminar a alguien y lágrimas en la sala
Camila Núñez, pareja de Diego «Huevo» Peña, primo de Loan, fue la primera en declarar en la jornada y su testimonio tuvo dos momentos de alto impacto.
El primero fue su reconstrucción de lo que ocurrió en el naranjal. Contó que ese día fue Benítez quien fue a buscar naranjas primero, que luego Ramírez quiso ir también y que Laudelina le explicó cómo llegar. Después salieron Millapi, Laudelina y ella hacia el lugar. Camila dijo que no escuchó que nadie llamara a los niños: uno de ellos simplemente dijo «se va mi papá», en referencia a Ramírez, y todos lo siguieron. Confirmó que tomó una foto en la tranquera antes de llegar al naranjal, en la que aparecían Loan, los demás niños, Laudelina y Millapi. Luego ella regresó a la casa de Catalina y nunca llegó al naranjal.
El segundo momento fue cuando reveló que en los primeros días después de la desaparición, tres personas que se presentaron como investigadores fueron a su casa e intentaron convencerla de señalar a alguien como responsable. Ninguno vestía uniforme. Uno de ellos, identificado como «Alexis», dijo ser integrante de la Policía de Ciberseguridad de Corrientes, le pidió que diera un nombre y le ofreció una recompensa. «Me generó mucho miedo», declaró.
Su testimonio también tuvo un quiebre emocional en la sala. Cuando respondió una pregunta sobre el momento en que los niños fueron al naranjal, el defensor Enzo Di Tella señaló que su respuesta contradecía una declaración anterior y pidió reproducir un video para refrescarle la memoria. En medio del cruce entre las partes, Camila comenzó a llorar y el tribunal ordenó retirarla de la sala. Tras el cuarto intermedio se proyectó el video y ella ratificó lo que había dicho anteriormente.

