El gobernador Juan Pablo Valdés encabezó este sábado los festejos patronales en honor a San Antonio de Padua en la localidad de Mburucuyá. La visita del mandatario se centró en la participación litúrgica y también sirvió para trazar los ejes estratégicos del crecimiento económico y la gestión municipal en la región.
La actividad principal tuvo lugar durante la misa central, celebrada por el padre Ariel Weinmann, donde Valdés se unió a la comunidad en un clima de profunda devoción. Al dirigirse a los presentes, el Gobernador definió a Corrientes como un «pueblo de mucha fe» y compartió su pedido personal al Santo Patrono: «salud, prosperidad y un futuro seguro trabajando juntos». En su discurso, enfatizó la importancia de mantener una gestión cercana a las necesidades de la gente y priorizar siempre el bien del prójimo.
EL POTENCIAL TURÍSTICO COMO MOTOR DE EMPLEO
Valdés destacó también que la localidad posee un «enorme potencial en materia de turismo rural, religioso y con el chamamé». Instó a la comunidad y a las autoridades a explotar estos recursos para transformar la riqueza natural y cultural en oportunidades concretas de trabajo y crecimiento económico para los vecinos.

El encuentro contó con una fuerte presencia de intendentes de diversas localidades, lo que fue valorado por el Gobernador como una muestra de unidad. Valdés reafirmó que el fortalecimiento de las comunas es una política de Estado para su gestión, aunque fue tajante al advertir que este apoyo debe ir acompañado de una administración responsable de los recursos públicos.


Por su parte, el intendente anfitrión, Edgar Galarza Florentín, agradeció el respaldo provincial y destacó la labor conjunta en proyectos insignia que incluyen el fortalecimiento del Parque Nacional y la identidad chamamecera. «Sabemos que este es el camino, trabajar juntos por el bienestar de la gente», concluyó el jefe comunal, cerrando una jornada de celebración que combinó la tradición religiosa con la proyección de futuro para Mburucuyá.
