Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Ambiente, una fecha establecida por la Organización de las Naciones Unidas con el propósito de promover la conciencia ambiental y alentar acciones que contribuyan a la protección de nuestro planeta.
La jornada encuentra su origen en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano realizada en Estocolmo en 1972, un acontecimiento que marcó el inicio de una nueva etapa en la comprensión de los desafíos ambientales y de la necesidad de incorporar el cuidado del ambiente a las políticas públicas y a la vida cotidiana de las comunidades.
Más de cincuenta años después, el mundo enfrenta desafíos cada vez más complejos vinculados al cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la degradación de ecosistemas y la ocurrencia de fenómenos extremos que impactan sobre la calidad de vida de millones de personas.
Para el año 2026, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), organismo responsable de coordinar la celebración mundial de esta fecha, definió como eje central la Acción por el Clima bajo la campaña internacional #NowForClimate («Ahora por el Clima»). La propuesta busca llamar la atención sobre la urgencia de actuar frente al cambio climático y promover respuestas concretas desde los gobiernos, las instituciones, las empresas y la ciudadanía. El lema parte de una premisa sencilla pero contundente: el planeta ya está enviando señales inequívocas a través del aumento de las temperaturas, los eventos climáticos extremos, las sequías, las inundaciones y la pérdida de biodiversidad, por lo que resulta imprescindible acelerar las acciones destinadas a construir sociedades más resilientes y sostenibles.
Sin embargo, hablar de ambiente no significa referirse únicamente a la naturaleza. El ambiente es también el territorio que habitamos, las ciudades donde vivimos, los espacios públicos que compartimos, los paisajes que nos identifican y el patrimonio cultural que heredamos de generaciones anteriores.
La temática propuesta para este año adquiere especial significado en Corrientes, una provincia que durante los últimos años ha experimentado los efectos de sequías prolongadas, incendios rurales y forestales, bajantes extraordinarias de los ríos e inundaciones asociadas a fenómenos climáticos de creciente intensidad.
Nuestra provincia posee una extraordinaria riqueza natural expresada en sus grandes ríos, esteros, lagunas, montes nativos y áreas protegidas. Los Esteros del Iberá constituyen uno de los humedales más importantes de América del Sur y representan un ejemplo de conservación, biodiversidad y desarrollo sostenible reconocido a nivel nacional e internacional.
Pero el patrimonio ambiental correntino también se expresa en sus ciudades, en sus pueblos históricos, en sus costaneras, plazas, parques, paseos públicos, edificios patrimoniales y manifestaciones culturales. El río Paraná, el río Uruguay, la arquitectura histórica, la tradición guaranítica, el chamamé y las expresiones que conforman la identidad provincial son parte inseparable de un ambiente entendido en su sentido más amplio.
Por ello, el cuidado ambiental también implica promover ciudades más ordenadas, accesibles, inclusivas y sostenibles; fortalecer la planificación urbana; proteger los espacios verdes; mejorar la gestión de los residuos; preservar el patrimonio arquitectónico y cultural; y garantizar infraestructuras adecuadas que contribuyan a una mejor calidad de vida para todos los habitantes.
La construcción de comunidades sostenibles requiere el compromiso conjunto de gobiernos, instituciones educativas, organizaciones sociales, sectores productivos y ciudadanía. Cada acción cuenta: desde el uso responsable de los recursos hasta el cuidado de los espacios comunes y el respeto por el entorno que compartimos.
El Día Mundial del Ambiente constituye una oportunidad para reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva y para renovar el compromiso con la conservación de los recursos naturales, la protección del patrimonio cultural y la construcción de ciudades y territorios más sostenibles.
Cuidar el ambiente es cuidar nuestra historia, nuestra identidad y nuestro futuro. Es preservar aquello que hemos recibido y asumir la responsabilidad de transmitirlo en mejores condiciones a las generaciones que vendrán.

