La Policía Rural y Ecológica (Priar) de General Paz mostró, una vez más, la decisión tomada que hay en la fuerza respecto a confrontar con la “industria” del abigeato. Tal es así que realiza constantemente controles para detectar movimientos irregulares de hacienda.
De esta manera, lo que parecía un simple acoplado estacionado en inmediaciones de la Sociedad Rural de General Paz terminó destapando una llamativa irregularidad ganadera.
Durante una recorrida preventiva, efectivos de la Policía Rural y Ecológica detectaron un transporte estacionado con 21 búfalas en su interior. El detalle que llamó la atención fue que el acoplado se encontraba sin supervisión y sin los precintos de seguridad obligatorios.
Al comenzar las verificaciones, descubrieron que las caravanas identificatorias de los animales pertenecían a una productora de Concepción que, según registros oficiales de Senasa, ni siquiera tenía búfalos declarados en su stock.
LA MANIOBRA

Poco después se presentó el supuesto propietario de la carga con documentación de traslado. Sin embargo, los policías observaron nuevas inconsistencias y, al ser consultado sobre la diferencia entre los papeles y las caravanas, el hombre reconoció que había utilizado identificadores de otra procedencia porque no tenía los oficiales disponibles.
La maniobra comprometía directamente el sistema de trazabilidad animal, una herramienta clave para el control sanitario y comercial de la hacienda.
La intervención de la Policía Rural permitió detectar la irregularidad antes de que la carga continuara viaje. No era robada. El resultado fue contundente: la «viveza» del productor le costó una multa de 4.200.000 de pesos, equivalente al 20 por ciento del valor de los animales transportados, valuados en alrededor de 21 millones de pesos.
Desde Priar consideraron que, a veces, una simple recorrida preventiva termina descubriendo mucho más de lo que parecía a primera vista. Y a los que se creen vivos les termina doliendo el bolsillo.

