En las últimas semanas, las farmacias capitalinas notaron una demanda con la semaglutida. Una droga, comercializada bajo nombres como el famoso Ozempic, utilizada en tratamientos tanto para la diabetes como para la obesidad.
«Hoy por ejemplo está faltante, está muy de moda esta inyección», contó Ricardo Guillermo Peris, referente del Colegio Farmacéutico de Corrientes, en diálogo con EL LIBERTADOR. Sin embargo, reveló que este interés llevó a faltantes momentáneos de stock, impulsados principalmente por una brecha de precios abismal.
Según explicó el referente del sector, mientras que el inyectable de un laboratorio multinacional ronda en los 400 mil pesos, la versión de producción nacional (que mantiene la misma composición química) se consigue por aproximadamente 130 mil pesos. Es precisamente este producto nacional el que suele entrar en falta, ya que el poder adquisitivo actual empuja a los pacientes a buscar la opción más económica para sostener sus tratamientos.
PERSPECTIVA
GENERAL
La alta demanda de la versión nacional se trata de un producto desarrollado por el Laboratorio Elea, cuya composición química es una copia fiel aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología (Anmat), lo que garantiza su seguridad y resultados tanto en pacientes diabéticos como en personas que luchan contra la obesidad.
«Muchos endocrinólogos y doctores están probando con esa medicación, donde justamente se está cumpliendo el tratamiento que anda bastante bien, al menos con los clientes que tengo han visto que la droga es eficaz, y bueno, por supuesto que también buscan precios», sostuvo Peris.

