Detrás de las frías estadísticas de la accidentología vial en la ciudad de Corrientes, emerge una cifra que interpela la responsabilidad de los adultos: la de los niños que, sin voz ni voto sobre las medidas de seguridad, terminan en las guardias hospitalarias. Según datos oficiales del período 2024-2025, la epidemia de las dos ruedas no solo afecta a conductores, sino que tiene a los menores de edad como sus víctimas más vulnerables.
El dato es escalofriante por su precisión. Los relevamientos del hospital pediátrico Juan Pablo II, en conjunto con el Ministerio de Salud de la Provincia, indican que la edad promedio de los niños involucrados en siniestros viales oscila entre los 8 y 9 años.
No son adolescentes experimentando con la velocidad; son niños en edad escolar que, en la mayoría de los casos, viajan como acompañantes en motocicletas.
Según datos relevados por la Municipalidad de Corrientes correspondientes a 2024 y 2025 -aportados por el Ministerio de Salud de la Provincia-, en ese período se registraron 4.930 accidentes de tránsito en la Capital correntina. De ese total, 3.435 tuvieron motocicletas involucradas, lo que representa el 70 por ciento de los casos.
En el mismo lapso, el hospital pediátrico atendió a 839 niños involucrados en siniestros viales. De ellos, el 54 por ciento circulaba en motocicleta y la edad promedio de los menores era de entre 8 y 9 años.
«Es una realidad que debemos conjurar», sentenció el intendente Claudio Polich al anunciar el redoblamiento de la fiscalización. La preocupación no es azarosa: un niño de 8 años tiene una estructura ósea en desarrollo y, en un choque, su cuerpo absorbe una energía de impacto para la cual no está preparado, muchas veces sin el casco del talle adecuado o, peor aún, sin casco alguno.
CONTRA LA
IMPRUDENCIA
Ante este escenario, la Municipalidad ha integrado el Centro de Monitoreo Municipal (COM) como una herramienta de prevención directa. Las cámaras de alta resolución ya no solo buscan ordenar el tráfico, sino detectar conductas que ponen en riesgo la vida de los más chicos, como:
-El traslado de más de dos personas en moto (frecuente en horarios escolares).
-La falta de cascos reglamentarios.
-El cruce de semáforos en rojo, la infracción más severa por su potencial letalidad.
Más allá de las multas y el secuestro de vehículos, el trasfondo de los operativos busca descomprimir la urgencia hospitalaria y, fundamentalmente, evitar secuelas permanentes en la infancia correntina. La seguridad vial de un menor no depende de su pericia, sino de la prudencia de quien conduce.
Cuidar la vida en las rutas: el compromiso de Seguridad Vial
En un contexto de constante movimiento vehicular y con el objetivo de reducir los índices de siniestralidad en la provincia, el subsecretario de Seguridad Vial, Juan Manuel Saloj manifestó: «Fue un año intenso y verdaderamente desafiante para la seguridad vial».
A través de un reciente informe institucional, enfatizó: «La seguridad vial no se construye en un día; se construye con un trabajo constante, con prevención, con educación y con compromiso».
«Porque cada señal, cada control y cada campaña tienen un objetivo claro: cuidar la vida de cada persona que circula por nuestras rutas».
Desde el organismo provincial destacaron que la política de seguridad vial se asienta sobre cuatro pilares fundamentales:
-Trabajo constante: Presencia permanente en el territorio.
-Prevención: Identificación de zonas críticas y factores de riesgo.
-Educación: Campañas de concientización para conductores y peatones.
-Compromiso: La responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad.

