Solo en la última semana, la Policía dio cuenta de dos hechos en los que debió intervenir y en los que llamó la atención la modalidad. El primero fue una violenta riña callejera entre varias personas y el otro el robo de un celular. En ambos casos, ocurridos en la Capital, las armas que emplearon los protagonistas fueron hondas, resorteras o gomeras. Y lo que se advirtió es que no se trata de situaciones aisladas.
Los reportes policiales de demoras y detenciones de adultos y menores que utilizan estas armas de fabricación casera para cometer diferentes ilícitos, viene en aumento desde hace semanas. La preocupación es que se trata de instrumentos que, aunque parecen sencillos, resultan ser peligrosos por su potencial para provocar heridas de gravedad.
Respecto de los últimos hechos informados por la fuerza de seguridad, el primero fue una violenta gresca vecinal que tuvo lugar en jurisdicción del barrio San Marcos. Fue necesaria la intervención de varios móviles policiales y el resultado fue la detención de dos jóvenes que empleaban hondas para agredirse mutuamente.
El segundo hecho fue informado este sábado y ocurrió en inmediaciones de calles Tulipanes y Esnaola, donde un hombre denunció ser víctima de un asalto por parte de varias personas que lo amenazaron con una resortera. Los desconocidos escaparon con su celular, pero fueron detenidos poco después con el elemento robado y con el arma casera que todavía portaban.
EDUCACIÓN
Sin embargo, hace meses que se vienen reportando las demoras de menores, por denuncias de que utilizan las mismas armas en ataques a colectivos de líneas urbanas que pasan por determinados sectores de la ciudad. Pero también por casos de vandalismo contra los focos del tendido público y, en algunos casos, vidrios de propiedad privada.
La fuerza de seguridad redobló los esfuerzos por erradicar estos instrumentos de las calles, pero el trabajo parece no dar resultados. Otros organismos que se suman a esta acción, son las organizaciones proteccionistas ya que los animales son las víctimas de esta mala costumbre comunitaria.
El caso de Charrúa y la indignación general
En octubre del año pasado, la fundación Rewilding Argentina informó en sus redes oficial que uno de los tres guacamayos juveniles que nacieron en libertad en los esteros del Iberá en el año 2023, había sido abatido por el impacto de una gomera en la localidad de Concepción del Yaguareté Corá. «Si bien fue rápidamente atendido, a causa de la gravedad de la herida, a los pocos días, Charrúa murió», se lamentaron.
Se trataba de Charrúa, que junto a Pampa y Toba habían iniciado un importante recorrido aéreo más allá de su lugar de nacimiento. Su muerte generó indignación general. «Charrúa fue el primer guacamayo muerto a manos de personas en 10 años de proyecto. Esperamos que este caso sirva como ejemplo del terrible e innecesario daño que podemos infligir a la fauna y de la necesidad de seguir concientizando en el camino de lograr la coexistencia con todas las formas de vida con las cuales compartimos el planeta», expresaron.
De igual forma y pese a la tristeza por la pérdida, destacaron el accionar de muchas personas en el lugar donde el ave fue herido de muerte. «Las comunidades del Iberá en su conjunto se han convertido en guardianes de la fauna que retorna y acompañan y cuidan a cada uno de los animales de las distintas especies que visitan sus localidades. Prueba de esto son los numerosos mensajes, fotos y videos que recibimos cada vez que un animal se aproxima a los pueblos. También que una familia de Concepción haya rescatado a Charrúa y dado aviso de su estado a pesar de que terminara falleciendo».
La muerte de este guacamayo representó una pérdida irreparable, pero, como señalaron los especialistas, es también un mensaje para seguir trabajando en la educación como única herramienta para que las futuras generaciones continúen trabajando en el cuidado y la protección del medio ambiente.

