Se transita en Corrientes la temporada de playas más larga del país. Algunos eligen descender por unas escaleras algo «trambólicas» para encontrarse con la playa Malvinas Argentinas II, más conocida popularmente como «la playa de los perritos».
Su ubicación, justo a la derecha de la imponente estructura del puente General Manuel Belgrano, permite que los atardeceres se fundan con el horizonte en una postal perfecta.
RÉCORD
Corrientes ostenta el título de la temporada balnearia más extensa de Argentina: siete meses que abrazan desde el 1 de octubre hasta el 30 de abril. Este rincón, ubicado en la intersección de la Costanera General San Martín y la calle Edison, es el primer balneario público y gratuito donde los vecinos pueden ingresar con sus mascotas, posicionándose como la segunda playa pet friendly de todo el país. En este 2026, el espacio celebra ya su cuarto año de vida.
Allí se encuentra la combinación exacta de arena y río. Se ven decenas de nadadores surcando el agua con torpedo en mano, compartiendo el cauce con kayaks y gente que solo se dedica a contemplar. Hace poco, se viralizó una imagen que resume el espíritu del lugar: una mujer paseando a su perro sobre un kayak mientras el sol caía.
PAISAJE
En la arena, el paisaje es un mosaico vivo: familias, grupos de amigos y jóvenes lectores descansan bajo sombrillas. El verde de los árboles contrasta con el dorado de la arena y el colorido de las mallas. Quienes «desafían» al despertador y llegan temprano, ganan el premio de la sombra fresca para los primeros mates del día. Ese refugio natural dura hasta cerca de las once, cuando el calor aprieta y el hambre empieza a rondar.
MENÚ PLAYERO
El menú playero es un desfile de sabores. Un grupo de vendedores recorre la costa de punta a punta ofreciendo de todo: donas, churros, conos de papas fritas, helados y la vedette local, el chipa mbocá. También están quienes vienen preparados con su propio «avío»: sándwiches de milanesa y empanadas para estirar las horas frente al agua.
PREMIO
Aquellos que resisten hasta el final se llevan la mejor recompensa: el atardecer correntino. Con la playa más despoblada, el cielo se tiñe de rosas, amarillos y naranjas que se reflejan en el Paraná. Es un espectáculo que sorprende al turista y enamora, una vez más, al local. Un consejo: zambullir los pies en la arena para sentir ese cambio de temperatura mientras el sol se oculta.
ANOCHECER
Al caer la noche, la figura del puente se impone y, en los días de luna llena, el río parece iluminarse desde adentro. Es el momento en que muchos emprenden el regreso, mientras los pescadores desembarcan con sus cañas, silletas y conservadoras para hacerle frente a la velada veraniega.
El río siempre regala paz. Es un espacio de encuentro y celebración donde el ocio y el descanso laboral conviven. El verano litoraleño permite disfrutar de la naturaleza sin vueltas, reafirmando ese orgullo de quienes pueden decir a viva voz: «Yo crecí a orillas del Paraná».
El sonido ambiente en la Malvinas II es una sinfonía puramente litoraleña. Entre el murmullo de las olas y el ladrido lejano de un perro que juega con el agua, se filtra el eco de algún chamamé o una cumbia que suena bajito.
Más allá de lo paisajístico, la playa funciona como un gran igualador social bajo el sol de Corrientes. Allí con los pies descalzos, las jerarquías desaparecen.
Al despedir el sol, cuando las luces del puente General Belgrano comienzan a titilar sobre el agua flota en el aire una certeza: no hace falta viajar lejos para deleitar los ojos.
Además, esta playa ofrece clases de natación en el río con una amplia oferta horaria que abarca mañana, siesta y tarde. Otra opción imperdible son las travesías en kayak.

