No es raro que la naturaleza nos recuerde, de vez en cuando, quién estaba aquí primero. El barrio Leconte en la localidad de Santa Ana de los Guácaras, conocido por su tranquilidad, vivió una tarde de sábado fuera de lo común cuando los vecinos notaron un movimiento inusual entre el pasto y calles. No era un perro ni un carpincho despistado: un yacaré de porte considerable se había paseado hasta la zona urbana.
Ante la sorpresa —y el lógico nerviosismo de quienes habitan allí—, los residentes no tardaron en dar aviso a la Comisaría de Santa Ana. El teléfono no paraba de sonar con un pedido urgente: poner a resguardo tanto a la gente como al propio animal.

La respuesta fue inmediata. El operativo contó con un protagonista clave: el sargento Jorge Aguirre, cuya destreza y compromiso con la fauna silvestre fueron fundamentales para que la situación no pasara de ser una anécdota vecinal a un problema mayor.
Capturar a un ejemplar de estas características requiere algo más que fuerza; hace falta paciencia y respeto por la especie. Con el apoyo del personal policial, Aguirre logró asegurar al ejemplar bajo protocolos que priorizaron en todo momento la integridad física del animal.
El retorno a casa
Como todos saben, el mejor lugar para la fauna es su hábitat. Una vez que se comprobó que el yacaré estaba en buenas condiciones, se procedió a su traslado inmediato.
El ejemplar fue liberado en una zona de reserva natural alejada del casco urbano, devolviéndolo a las aguas donde pertenece.


