Este martes 25, en Paraguay se celebra el Día del Idioma Guaraní, y se realizará un evento donde se distinguirá a un correntino por ser precursor de la lengua.
Es así que Asunción será escenario de un reconocimiento que trasciende fronteras: el profesor itateño Félix Fernández recibirá la distinción Rohayhu Che Ñe’e («Amo mi lengua»), un galardón que celebra a quienes han dedicado su vida a preservar y difundir el idioma guaraní.
«Me invitaron para que vaya a recibir esa distinción como precursor del idioma guaraní en Corrientes y en estos lugares», contó en diálogo con EL LIBERTADOR Fernández, sin ocultar la emoción que le genera el viaje.
Oriundo de Itatí, el docente lleva más de tres décadas enseñando el idioma en distintos espacios de la provincia, pero su vínculo con la lengua nació mucho antes, en su propia casa. «Desde chico tenía el idioma materno. Y siempre fui curioso, como fui a estudiar a Buenos Aires y estudié otros idiomas, francés, latín, griego, y el guaraní siempre yo lo asocié a eso que estaba estudiando, porque lo tenía como lengua materna», recordó.
Tras recibirse de maestro normal regional y luego de profesor de historia y educación cívica, Fernández condujo un programa radial en Itatí, Chamamé Cero, donde combinaba su otra pasión, la música litoraleña, con la enseñanza del guaraní al aire. Fue justamente ese programa el que llamó la atención de una figura clave de la cultura correntina.
«Había sido que Pocho Roch estaba escuchando un día, y me dice: ‘necesito un profesor para que vaya a la Unne'», relató. Aunque en un principio dudó -«no era una escuela de campo en donde yo trabajaba, sin método especial»-, terminó aceptando el desafío y en 1995 comenzó a dictar clases en la universidad, en el espacio de Extensión Universitaria.
Aquel primer grupo distaba de ser un curso convencional. «Creo que eran algo así como 14 o 15 alumnos, que eran poetas, escritores, amigos de Pocho, cantores. Fue un compromiso tremendo el primer día, me puse muy nervioso porque no eran alumnos comunes», evocó entre risas.
Su recorrido no se limitó a la docencia. En su paso por el Ministerio de Gobierno y Justicia, durante la gestión del entonces ministro Walter Insaurralde, colaboró en la redacción de la Ley 5.598/04, que declaró al guaraní idioma oficial alternativo en la provincia. El profesor guarda un recuerdo especial de aquella jornada: «Enfrente de la Cámara de Diputados y Senadores le hablé en guaraní casi 10 minutos, y más de uno pidió que repita todo en castellano», relató con una sonrisa.
Lejos de retirarse, Fernández continúa hoy en actividad plena. «Ahora estoy en la radio de la Unne los miércoles enseñando guaraní de 14 a 15. Y en Ñachee tuve un año en la radio San Cayetano del Obispado, y ahora estoy dos años dando clases en el Centro Cultural Ñachee, que me dio otro espaldarazo hace dos años. Tengo tres cursos», detalló, dando cuenta de una agenda que desmiente cualquier idea de jubilación.
Una ley pionera y una lengua que
resiste en el tiempo
El guaraní conserva en Corrientes un lugar que pocas jurisdicciones argentinas pueden exhibir: es idioma oficial alternativo desde 2004, cuando la Legislatura sancionó la Ley 5.598, un hito que colocó a la provincia a la vanguardia en materia de reconocimiento de lenguas originarias en el país.
Consultado al profesor Félix sobre por qué considera fundamental que los correntinos recuperen el idioma, el profesor no dudó: «Es muy profundo para mí eso. Los valores que están subsumidos en el idioma corresponden y pertenecen intrínsecamente a la familia, a la buena vecindad, al trabajo, a la honestidad. Si comenzamos a profundizar, nos vamos a dar cuenta de que ahí están las herramientas para tratar de recuperar los valores propios de una sociedad organizada y feliz».
Y aunque reconoce que durante años el guaraní quedó relegado a un segundo plano, hoy percibe una revalorización, aunque paulatina. «Al contrario, yo creo que, en forma muy lenta, se están haciendo cosas. Acá en Itatí se habla mucho. Antes la gente tenía cierto recelo para saludarte en guaraní; en cambio ahora te saludan desde la moto», ejemplificó, con la satisfacción de quien ve germinar una semilla sembrada hace 30 años.

