El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) decomisó y destruyó un cargamento de 4.860 docenas de huevos en la provincia de Corrientes. La mercadería fue interceptada por agentes del Centro Regional Corrientes-Misiones en la Barrera Sanitaria de Riachuelo, tras detectarse graves irregularidades documentales y sanitarias.
El punto crítico del procedimiento fue la imposibilidad de verificar la trazabilidad de la carga. Según indicaron, los transportistas no contaban con la documentación exigida para el traslado de productos de origen animal, lo que generó una alerta inmediata sobre la procedencia de los alimentos. En términos de seguridad alimentaria, no poder reconstruir el recorrido de un producto desde su producción hasta el transporte lo convierte automáticamente en un riesgo para el consumidor.

Ante la falta de garantías, el organismo dispuso el decomiso y la posterior desnaturalización (destrucción) de los huevos para evitar que llegaran al mercado. Estos controles no solo resguardan la salud de las personas, sino que son vitales para prevenir la dispersión de enfermedades que podrían afectar el estatus sanitario de la producción avícola argentina, clave para el acceso a mercados externos.
El organismo recordó que el transporte de alimentos debe realizarse en vehículos habilitados y cumpliendo estrictamente con la normativa sanitaria.

