Lo que comenzó como un cultivo alternativo se consolida hoy como una realidad económica: la nuez pecán ya cuenta con más de 250 hectáreas implantadas en la región, impulsada por un creciente interés de los productores locales en diversificar sus inversiones.


Recientemente, la localidad de Curuzú Cuatiá fue el epicentro de una jornada técnica que congregó a más de una veintena de productores. El encuentro, enmarcado en el Programa Nuez Pecán del Gobierno provincial, fue un espacio de intercambio sobre los pilares que definen el éxito de este cultivo: la poda y el manejo invernal.
Federico Debona, coordinador del programa, destacó la heterogeneidad de quienes hoy apuestan por este fruto seco. Según el funcionario, el sector convive con una realidad mixta: desde emprendedores que están dando sus primeros pasos hasta establecimientos que ya están en plena fase de producción. Esta diversidad hace que el acompañamiento técnico sea vital para garantizar que las plantaciones alcancen los estándares de calidad exigidos por el mercado.

Durante la capacitación, se hizo especial hincapié en que la rentabilidad no es fruto del azar, sino de prácticas agronómicas precisas:
- Gestión de la estructura: Se abordaron técnicas de poda de formación y producción, esenciales para controlar la altura de los ejemplares y facilitar la sanidad del monte frutal.
- Nutrición estratégica: El manejo del suelo y los nutrientes se presentó como el factor determinante para lograr una producción de nueces de alta calidad.
- Eficiencia operativa: El objetivo final es transformar los árboles jóvenes en plantaciones saludables y eficientes que respondan a la inversión realizada.
UN HORIZONTE DE DIVERSIFICACIÓN
Más allá de la técnica, el avance del pecán se lee en clave macroeconómica para Corrientes. Para la provincia, este desarrollo representa una oportunidad estratégica para diversificar la matriz productiva y potenciar las economías regionales.

