El anfiteatro Mario del Tránsito Cocomarola, desbordante de almas, recibió la séptima luna de la 35ª Fiesta Nacional del Chamamé este jueves 22. Con una grilla «para alquilar balcones», la jornada osciló entre la profunda identidad de Los de Imaguaré —ovacionados junto al folclorista Jorge Rojas—, Amandayé y el carnavalito norteño de Los Tekis, cuya presencia encendió la polémica por la inclusión de temas propios en una celebración netamente chamamecera.
Así, la 5ª Celebración Mundial comenzó a transitar sus capítulos finales con un éxito de convocatoria rotundo. El coloso de la avenida Sarmiento no solo lució colmado en sus gradas, sino también en sus adyacencias: cientos de personas que no consiguieron entradas se instalaron fuera del predio para, al menos, dejarse abrazar por los acordes que llegan hasta el alma.
Desde el lunes, las taquillas cuelgan el cartel de «entradas agotadas». La del jueves fue la cuarta noche consecutiva con lleno total en el «Templo del Chamamé», y se espera que la tendencia se replique hasta el domingo, confirmando el crecimiento sostenido de esta Fiesta Grande que este año reza como lema: “Chamamé, refugio de nuestra identidad”.



Tradición, homenajes y voces del pueblo
Con un despliegue impecable, el Ballet Oficial volvió a descollar en cada una de sus intervenciones, aportando la plástica necesaria a la identidad visual de la noche. Tras la apertura a cargo del ganador de la Pre-Fiesta y de Nacho Acevedo, quien cautivó con su registro vocal, el escenario recibió a Guillermo De Pompert.


De Pompert emocionó con un repertorio clásico y dedicó sentidas palabras a su San Miguel natal y a un personaje de Santa Rosa: “José Pepito, el primer carpintero” del pueblo, quien “en dos semanas estará festejando sus cien años de vida: un hombre trabajador, que en 1926 empezaba sus sueños con el serrucho en la mano… un hombre trabajador, honesto, sencillo. Ese es el refugio de nuestra identidad, de los correntinos. El de los valores, el de la palabra que es capaz de juntarnos para hacernos sentir esto, en familia, la familia chamamecera”.


Más tarde, Sebastián Sheridan hizo vibrar a la multitud con interpretaciones de «Lamento de chicharras» de Ramón Airé y «Qué culpa tiene el corazón» de Eduardo Rodríguez Miño.
El debate por la identidad
Uno de los momentos más comentados fue la presentación del dúo Del Valle / Fernández, acompañados por la Cofradía San Baltasar. Del Valle utilizó su espacio para sentar postura contra la «extranjerización» del repertorio en el anfiteatro. Al presentar a la voz del conjunto, Felipe Fernández, señaló: “Un jovencito frente al Cocomarola interpretando composiciones nuevas. Qué válido, ¿no? Vale la pena jugarse por el chamamé y tal vez es un triunfo para muchos mantenerse en esto, componiendo chamamé».



En su homenaje a grandes como Ricardo “Tito” Gómez —recordando clásicos como «Niña del Ñangapirí» (con letra de Julián Zini) o «Para volver a soñar»— y al guitarrista Rodrigo Martín Galarza, el músico cerró con una declaración tajante: “Valoro mucho el silencio, el respeto, porque son temas nuevos. Sería muy fácil venir y tocar temas trillados o cumbias versionadas de Chamamé, ¿no? Pero no hacemos eso. Nosotros nos jugamos por nuestra música. No vamos a hacer cumbia en tiempos de Chamamé… Y paciencia, muchachos. El Chamamé sabe esperar. Que aplaudan las cumbias, eso en tiempos de Chamamé es pasajero. Grande Isaaco, Montiel, Tarragó Ros, un fuerte aplauso a todos ellos”.
Ovaciones y legados
El Chaco dijo presente con Emiliano Cardozo y los Cardocitos, quienes desataron el baile y el zapateo con «La dama misteriosa». Luego, la dulzura de Luli Fernández preparó el terreno para Amandayé. El conjunto liderado por Hugo Scófano, sin Pedro Del Prado, -cuya partida anticipada a otro plano caló muy hondo-, brindó un set de altísima intensidad con piezas como «Qué tristeza cuando no estás» de Rodolfo Regunaga, «Bajo la luna de abril» y el himno «Cielo de Mantilla» de Teresa Parodi y Mateo Villalba.




Scófano celebró los 28 años de trayectoria del grupo y presentó al joven acordeonista Sebastián Flores, nieto del recordado Avelino Flores e hijo del inolvidable Nini Flores, rindiendo tributo a una de las estirpes más sagradas de nuestra música.
El cierre: de Imaguaré a la Puna
El clímax llegó con Los de Imaguaré. En el marco de su 48º aniversario, el conjunto liderado por Julio Cáceres se fundió en un abrazo musical con Jorge Rojas, llevándose una de las ovaciones más largas de la edición.



Finalmente, el ritmo cambió de latitud con Los Tekis y su folklore-fusión. Los jujeños transformaron el escenario «Osvaldo Sosa Cordero» en un carnaval andino. Si bien su presencia genera debates, el público estalló y coreó cada tema. Un gesto destacado fue la invitación a Ariel Báez (Los Alonsitos), quien con su acordeón se sumó para ejecutar una serie de clásicos litoraleños, sellando una integración cultural que la gente agradeció pidiendo «otra» incansablemente.



Completaron la fisonomía de la noche artistas de la talla de Toti Montiel, Las Guaynas Porá, Nico Cardozo, Nino Ramírez, Amadeo «Tutu» Campos, Che Trío Porã, Camila Gómez Barry, Soriano Sosa y Los Nuevos Vecinos, quienes bajaron el telón a puro ritmo y sapucay.



La Fiesta Grande no descansa y este viernes promete continuar con la misma intensidad de un sentimiento que no tiene techo.
Fotos: Luis Gurdiel
Videos: Luis Gurdiel, M Francini

