El autor del libro, Alex Junior Sosa, señaló que ocho de cada diez personas estuvieron cerca de la problemática del suicidio de manera directa o indirecta. En ese marco, el comunicador correntino destacó la importancia de recuperar la escucha activa, fortalecer los vínculos y promover espacios de diálogo.
04-POLITICA-OK-3La problemática de los suicidios constituye un fenómeno complejo que interpela a toda la sociedad. En Corrientes, las cifras generan preocupación y las acciones impulsadas desde el Estado, distintas organizaciones religiosas y diversas ONG se han multiplicado en los últimos años, aunque el desafío continúa siendo enorme.
En medio de estadísticas, investigaciones y el trabajo cotidiano de profesionales y organizaciones dedicadas a la prevención y al acompañamiento, surge un libro que invita a reflexionar sobre gestos sencillos, aunque muchas veces olvidados: escuchar más, hablar menos; interesarse genuinamente por el otro; preguntar cómo está alguien y estar dispuestos a escuchar la respuesta.
El trabajo de investigación plasmado en Los Ángeles del Puente nació a partir de la inquietud del comunicador social Alex Junior Sosa, oriundo de Yapeyú, quien desarrolló esta temática en el marco de una investigación académica vinculada a sus estudios de posgrado. Allí puso el foco en la labor de un grupo de voluntarios que dedica su tiempo a recorrer el viaducto interprovincial que une Corrientes y Chaco, brindando acompañamiento y contención a quienes lo necesitan.
En diálogo con EL LIBERTADOR, Sosa sostuvo que se trata de una problemática que atraviesa a la sociedad contemporánea y recordó que una enorme cantidad de personas ha estado cerca de esta realidad, ya sea de manera personal o a través de amigos, familiares, compañeros de trabajo o personas cercanas.
«Los Ángeles del Puente fueron una linda casualidad. Los vi cuando iba a trabajar hacia Chaco y aquella bandera recorriendo el puente de un lado al otro despertó mi curiosidad periodística», recordó.
«Me encontré con un espacio donde hay muchos profesionales que quieren hablar y muchas personas que necesitan ser escuchadas», agregó al referirse al origen del proyecto y al nombre elegido para la obra, que busca homenajear a este voluntariado reconocido incluso fuera de la región.
«Son de los pocos grupos que realizan esta tarea de manera permanente, las 24 horas y los siete días de la semana, complementando otros espacios de contención y acompañamiento existentes. El libro busca visibilizar ese trabajo», explicó.
Asimismo, aclaró que «si bien el título puede sugerir alguna connotación religiosa, ese no es el eje central de la investigación, que tiene una mirada periodística y social».
Para el autor, el principal mensaje del libro es la necesidad de recuperar el diálogo y la escucha activa.
La necesidad de tener espacios de diálogo
Sosa explicó además que, a partir del intercambio con sociólogos, psicólogos y psicopedagogos, surgió una preocupación compartida respecto de las dificultades actuales para sostener espacios de escucha.
«El ser humano parece haber perdido parte de esa disposición a escuchar porque todos queremos hablar al mismo tiempo. Eso genera aislamiento y nos obliga a recordar que somos seres sociales, que necesitamos del diálogo y del encuentro con los demás», sostuvo.
En ese sentido, reivindicó la importancia de recuperar actividades que generen bienestar y permitan desconectarse momentáneamente de la dinámica cotidiana.
«Siempre recuerdo un proverbio guaraní que aconseja dedicar al menos unos minutos al día a hacer algo que realmente nos guste», dijo.
También reflexionó sobre la relación con la tecnología y las redes sociales. «Muchos profesionales recomiendan limitar el uso del celular en determinados momentos del día, especialmente antes de dormir o apenas uno se despierta. No se trata de rechazar la tecnología, sino de encontrar un equilibrio», afirmó.
Finalmente, advirtió sobre la creciente competitividad que atraviesa las relaciones sociales. «Tenemos que aprender a alegrarnos por los logros ajenos. Muchas veces se habla de la competencia entre adolescentes, pero hoy observamos que esa lógica también atraviesa con fuerza al mundo adulto», señaló.
«Este libro es un
logro colectivo»
«Conversamos con 33 profesionales de distintas disciplinas y siempre digo que este libro es un logro colectivo», señaló el autor del libro.
«Vivimos tiempos de un fuerte individualismo. Todos queremos ser escuchados, pero cada vez menos personas están dispuestas a escuchar verdaderamente al otro. Allí se rompe una parte esencial del vínculo humano», reflexionó al respecto.
Como ejemplo, mencionó situaciones cotidianas dentro de las familias. «A veces preguntamos cómo le fue a alguien en la escuela o en el trabajo y la conversación termina en un simple ‘bien’. Se pierde la oportunidad de profundizar, de preguntar un poco más, de interesarse genuinamente», expresó.

