La investigación por el cruento homicidio del productor ganadero Melchor Baltazar “Pitoy” Díaz (84) alcanzó este lunes un hito determinante con la entrega del último sospechoso que permanecía prófugo. El hombre, cuya identidad se mantiene bajo reserva en el marco de las diligencias procesales, se presentó ante las autoridades tras verse cercado por un intenso trabajo de inteligencia y despliegue territorial. De acuerdo con las fuentes oficiales, este individuo sería el autor material de los disparos que terminaron con la vida del octogenario en su propia estancia, un hecho que conmocionó a la comunidad de La Cruz y puso en relieve la problemática de la seguridad en el arco productivo del Interior provincial.
El avance de la causa representa no solo un alivio para la familia de la víctima, sino también una respuesta institucional ante el reclamo del sector rural respecto de la vulnerabilidad frente a organizaciones delictivas con alta capacidad de despliegue. La resolución del caso expone, a su vez, la operatividad de grupos que aprovechan la porosidad de la frontera para cometer ilícitos de escala mayor.
EL PESO DE LA EVIDENCIA Y EL ROL DE LA VIUDA
La detención de este lunes se produjo tras semanas de presión constante por parte de la Dirección de Delitos Complejos y la División Homicidios. El trabajo coordinado permitió identificar el paradero del implicado, quien finalmente optó por entregarse al verse sin margen de maniobra. La causa ya contaba con un avance significativo respecto de la reconstrucción de los hechos gracias al testimonio de la esposa de Díaz.
La mujer, quien logró escapar milagrosamente de la escena del crimen, fue hallada caminando por la Ruta Provincial 145 en estado de shock. Su declaración resultó una pieza clave para identificar la fisonomía de los atacantes y el modus operandi de la organización.

Con el último integrante tras las rejas, la Unidad Fiscal de Paso de los Libres busca ahora establecer con precisión el grado de responsabilidad de cada miembro en la cadena de mando de la organización. Se sospecha que el grupo contaba con una planificación previa minuciosa, que incluía inteligencia sobre los movimientos financieros de la víctima y una logística de huida que involucraba el abandono de vehículos en zonas estratégicas para despistar a los investigadores.
LOGÍSTICA Y APOYOS EN LA REGIÓN
Este arresto se suma a la captura previa de un hombre de 36 años, de iniciales SAE, detenido en la ciudad de Mercedes a principios de abril. El sospechoso, oriundo de Alvear, es considerado el soporte logístico fundamental de la banda. Según la hipótesis principal, SAE habría utilizado un automóvil Volkswagen Gol para trasladar a los autores materiales hasta las inmediaciones del campo y, posteriormente, recogerlos tras el ataque.
El secuestro de este vehículo y el análisis de cámaras de seguridad confirmaron su presencia en la zona el día del crimen, lo que permitió a la Justicia romper el pacto de silencio de la organización.
Asimismo, los múltiples allanamientos realizados en Alvear con respecto a esta red delictiva permitieron incautar armas de fuego, escopetas y una decena de teléfonos celulares que están siendo sometidos a peritajes tecnológicos. Estas pruebas vinculan de forma directa a la banda con una serie de asaltos violentos bajo la misma modalidad, lo que refuerza la tesis de una banda profesionalizada que operaba con impunidad en la región.

RECONSTRUCCIÓN DE UNA NOCHE TRÁGICA
El asesinato de Melchor Baltazar Díaz se perpetró en la estancia San Manuel, ubicada en el paraje Yurucuá. Aquel 20 de marzo, alrededor de las 20, al menos tres sujetos encapuchados interceptaron al productor y a su esposa. Sin mediar palabra, los delincuentes abrieron fuego contra Díaz frente a la mujer, para luego sustraer una suma de dinero millonaria que el productor guardaba en la finca.
Tras ejecutar el crimen, los asaltantes huyeron en la camioneta Ford Ranger de la propia víctima. Como parte de una maniobra distractiva diseñada para ganar tiempo y cruzar hacia otras jurisdicciones, el vehículo fue abandonado más tarde en las inmediaciones de Yapeyú.
El hecho motivó un despliegue sin precedentes en la zona rural, que hoy, con la detención del último prófugo, comienza a cerrar un capítulo de angustia para el sector productivo correntino.


