Manuel Adorni había presentado su renuncia como jefe de Gabinete de la Nación, tras una crisis política de más de 100 días. Javier Milei, que lo respaldó durante meses, finalmente aceptó su dimisión. En la noche de este domingo, el Presidente ya confirmó como su sucesor al ministro del Interior, Diego Santilli, quien mantiene una relación de trabajo consolidada con el gobernador Juan Pablo Valdés.
20-CONTRATAPA-6Tras la salida de Manuel Adorni como jefe de Gabinete de la Nación, el presidente Javier Milei confirmó, en la noche de este domingo, al hasta ahora ministro del Interior, Diego Colo Santilli, como su sucesor, quien asumirá este martes a las 16. De esta manera, se abre un nuevo panorama para Corrientes, considerando la estrecha relación que viene manteniendo el gobernador Juan Pablo Valdés con el funcionario nacional, quien supo visitar reiteradamente la provincia y quien, según las propias palabras del Gobernador correntino, fue uno de los principales artífices del destrabamiento de las obras de la Autovía 12, entre otras gestiones realizadas conjuntamente.
EL FIN DE UNA AGONÍA POLÍTICA
El sábado, Adorni fue eyectado del equipo de Milei, poniendo fin a una crisis de más de 100 días que tensó la imagen del Gobierno hasta el límite. El ex Jefe de Gabinete difundió su renuncia en una carta en redes sociales dirigida al Presidente, en la que rechazó las acusaciones de corrupción y atribuyó su alejamiento al desgaste personal y familiar. «Me han tratado de delincuente y corrupto sin un solo hecho de corrupción sobre mis espaldas», escribió. Finalmente -y según muchos propios y ajenos al espacio de La Libertad Avanza, mucho después de lo esperado- el presidente Javier Milei aceptó su dimisión, por lo que ahora será reemplazado por Santilli.
El origen de la crisis remite a marzo, cuando trascendió que la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, había viajado en el avión presidencial durante una comitiva oficial a los Estados Unidos. Lo que comenzó como una polémica por el uso de bienes del Estado derivó en una investigación judicial más amplia. El fiscal federal Gerardo Pollicita abrió una causa por presunto enriquecimiento ilícito ante inconsistencias entre las declaraciones juradas del ex funcionario y su patrimonio. Entre los activos señalados figuran una casa en el country Indio Cuá y la compra de equipamiento para videojuegos en agosto de 2025 con las tarjetas de crédito de empleados subordinados. La causa tramita ante el juez Ariel Lijo.
El caso dominó la agenda política y condicionó el funcionamiento parlamentario durante meses. El diputado nacional del PRO, Cristian Ritondo, fue de los primeros aliados del oficialismo en celebrar la salida: «Cada vez que uno quería entrar al recinto, lógicamente, el primer debate que se tenía durante horas era el tema Adorni. La oposición madura lo aprovechaba constantemente y era una debilidad que tenía el Gobierno», afirmó.
Por su parte, la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, manifestó sin tapujos: «La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio que el Presidente, la gente y todo el país estamos construyendo».
¿Por qué tardó tanto?
La pregunta fue siempre la misma: ¿por qué el Presidente sostuvo a Adorni durante más de 100 días? El vínculo era sólido, y Milei llegó a jurar públicamente que su funcionario era «honesto» y tenía «todos los números en orden». Sostenerlo implicaba una señal de autoridad: ceder ante la presión opositora equivalía al riesgo de convertirse en el primer mandatario en perder a su jefe de Gabinete por decisión del Congreso desde la reforma constitucional de 1994.
El quiebre llegó cuando el presidente del PRO, Mauricio Macri, anticipó que su fuerza votaría «por la interpelación» en ambas cámaras. Los hermanos Milei comprendieron que no podían darle ese triunfo político a quien ya operaba como adversario dentro del espacio gobernante. Influyó también la filtración de videos con fajos de dólares atribuidos al exfuncionario bonaerense Martín Insaurralde y a Jesica Cirio, que acaparó parte de la atención pública entre el sábado 20 y el lunes 22 de junio sin lograr desplazar el caso Adorni. El Gobierno entendió que la sociedad comenzaba a percibir ambos episodios bajo una misma lógica: la del funcionario que llega al Estado con un discurso anticasta y termina comportándose como parte de ella.
Una oportunidad para Juan Pablo Valdés
La salida de Adorni tiene implicancias directas para Corrientes. Diego Santilli acumula ya varios encuentros de trabajo con el gobernador Juan Pablo Valdés, y ese vínculo cobra ahora una nueva relevancia política. El historial se remonta a diciembre de 2025, cuando Santilli visitó la Capital correntina para reunirse con el entonces gobernador Gustavo Valdés y el entonces gobernador electo Juan Pablo, con deudas históricas de la Nación, el segundo puente Corrientes-Chaco, las regalías de Yacyretá y Salto Grande y la Autovía de la Ruta Nacional Nº 12 en el temario.
En enero, el encuentro se repitió ya con Juan Pablo al frente de la Gobernación, con la modernización laboral como eje central de la agenda. Tras sucesivos encuentros y contactos entre ambos, el 17 de junio pasado, fue el Gobernador quien viajó a Buenos Aires para tratar con Santilli la reanudación de la obra de la RN 12. «Avanzamos en esta obra que reactivaremos próximamente, y que será clave para mejorar la seguridad vial, la conectividad, el desarrollo de nuestra provincia y la región», había manifestado el correntino.
La llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete de la Nación es también un triunfo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El Colo construyó su vínculo con la administración libertaria directamente a través de la hermana presidencial, y esa lealtad le valió primero el Ministerio del Interior y ahora -según todo indica- la cima del gabinete. Para Corrientes, el ascenso abre una ventana de oportunidad: el diálogo fluido con quien conoce de cerca las prioridades provinciales podría traducirse en mayor receptividad frente a las demandas de la provincia.

