La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande realizada en Posadas sumó un capítulo de alto impacto político que rebasó los límites de la agenda institucional. En su llegada a suelo Misionero, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, rompió la habitual corrección diplomática de este tipo de cumbres para meterse de lleno en la interna provincial.
Con una contundencia poco frecuente entre mandatarios, respaldó la gestión de su par Hugo Passalacqua y lapidó el esquema de conducción que encabeza Carlos Rovira con una sentencia que retumbó en los pasillos del poder: “Se terminaron los capangas”.
La definición del salteño no se dio en el vacío, sino en el marco de una reconfiguración histórica de la política misionera. Tras un cuarto de siglo de hegemonía absoluta de Rovira como el «conductor» infalible del Frente Renovador de la Concordia, la brecha abierta con Passalacqua terminó con este último tomando las riendas del control territorial, sumando al mayoritario bloque de intendentes y conformando una bancada propia en la Legislatura.
CONVALIDACIÓN CLAVE
En ese clima de emancipación y reordenamiento hacia 2027, la irrupción de Sáenz funcionó como una convalidación externa al proceso de autonomización del mandatario provincial frente al histórico caudillo.
Consultado sobre la figura del ex gobernador y jefe del espacio renovador, Sáenz fue categórico al distanciar la legitimidad de los votos de las influencias de pasillo. “Yo acompaño al gobernador que ha elegido la gente; no puedo acompañar a una persona que no conozco”, disparó.
Incluso apeló a una anécdota personal para ilustrar el malestar que genera en el resto del país la pretensión de ejercer el poder por fuera de los cargos electivos: contó que cuando desde Buenos Aires o la región le sugerían que «había que hablar con el ingeniero», le envió un mensaje a Rovira que jamás obtuvo respuesta. “Es fundamental este proceso que están viviendo acá, que se democratice de una vez por todas Misiones y que no pretendan conducir por teléfono”, acotó.
SIN RODEOS

En contraste, el mandatario salteño fue explícito a la hora de blindar la figura del jefe del Ejecutivo misionero, dejando en claro que el reconocimiento político pertenece de forma exclusiva a quien ostenta la representación popular.
“El Gobernador es él, lo eligió la gente a él”, remarcó. Y al ser consultado sobre el proyecto político que se delinea en la provincia de cara a los próximos turnos electorales, Sáenz no dudó: “Yo lo voy a acompañar seguramente si él decide ser candidato en 2027, pero más que nada acompaño la decisión de gobernar”.
El duro análisis sobre la realidad interna misionera se integró además a un reclamo más amplio que cruzó el debate de la asamblea norteña: la necesidad de un bloque federal compacto frente a las decisiones centralistas de la Casa Rosada.
Sáenz instó a los gobernadores a dejar de lado personalismos y unificar la pelea por las economías regionales. “Nos tenemos que juntar todos para pelear por los misioneros, los salteños, los catamarqueños y los tucumanos, que tenemos los mismos problemas”, enfatizó, tras criticar las medidas sanitarias y productivas que el Gobierno nacional dispone “sentado atrás de un escritorio en Buenos Aires”.

