La 24ª Asamblea de Gobernadores del Norte Grande Argentino, que se desarrolla en la ciudad de Posadas, Misiones sirvió como escenario para la escenificación de una nueva etapa en el vínculo entre el Gobierno nacional y los mandatarios del interior.
En el centro de ese dispositivo institucional desembarcó el jefe de Gabinete de la Nación, Diego Santilli, con una premisa clara: ratificarse como el engranaje de diálogo directo de la Casa Rosada y bajar la temperatura a los reclamos regionales argumentando que la agenda común muestra avances decisivos.
“Si vieran lo que estamos trabajando con los gobernadores, el 90 por ciento de las demandas está resuelto”, aseveró Santilli apenas pisó suelo misionero.
El funcionario buscó despojar al encuentro de lecturas electorales o partidarias al remarcar que se trata de una cita puramente «de gestión», abocada a destrabar expedientes clave sobre tarifas energéticas diferenciadas, esquemas de Coparticipación y desarrollo logístico.
Sin embargo, detrás del lenguaje técnico, la visita del Ministro coordinador entraña una cuidada orfebrería política para mantener alineado al bloque de provincias consideradas «dialoguistas».
MISIONES, EN PLENO CAMBIO HISTÓRICO

El terreno elegido para la cumbre no fue casual. Misiones atraviesa un proceso de reconfiguración interna donde el gobernador, Hugo Passalacqua ejerce la conducción plena del oficialismo provincial tras el rápido ocaso del esquema hegemonizado durante un cuarto de siglo por Carlos Rovira.
Para la administración de Javier Milei, la consolidación de Passalacqua como único interlocutor en Posadas abre la oportunidad de afianzar una «nueva amistad» política, y la presencia de Santilli funcionó como la convalidación de ese canal directo y sin intermediarios.
¿Y CORRIENTES?

En paralelo, la agenda obligó al Jefe de Gabinete a calibrar sintonía con la delegación de Corrientes, encabezada por el gobernador, Juan Pablo Valdés. El mandatario correntino viene desplegando una marcada diplomacia «florentina»: firmeza y gestos tajantes a la hora de reclamar por compensaciones de infraestructura, deudas energéticas y recursos federales, combinada con una pragmática predisposición al diálogo para mantener activa la economía local.
Muestra de ello fue el acuerdo firmado este martes 11 con el Consejo Federal de Inversiones (CFI), donde Corrientes garantizó financiamiento técnico y crediticio propio ante la parálisis de fondos nacionales.
PÚBLICO CON PEDIDOS PRECISOS

Frente a un auditorio de mandatarios que alternan carpetas de reclamos con la necesidad de gobernabilidad, Santilli optó por un mensaje de empatía económica y gradualismo. Consultado sobre la coyuntura social y el costo de vida en el Norte, el Jefe de Gabinete reconoció que el país atraviesa «un proceso de transformación» y agradeció de forma explícita «el esfuerzo de los argentinos», asegurando que los equipos técnicos nacionales continuarán puliendo las asimetrías tarifarias junto a las provincias.
Con la promesa de transformar los reclamos en soluciones operativas, Balcarce 50 apuesta a que el perfil negociador de Santilli actúe como el amortiguador necesario para garantizar estabilidad institucional y contención política en el bloque norteño.

