El Nordeste argentino cerró junio con una inflación mensual del 1,9 por ciento, en línea con el promedio nacional, según el informe del Índice de Precios al Consumidor publicado este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato marca una desaceleración respecto a los meses anteriores, pero la fotografía acumulada del año sigue revelando una región que paga más caro que el resto del país.
El protagonista del mes: la energía
A diferencia de meses anteriores, donde el transporte o los alimentos concentraron la mayor presión, en junio el capítulo que más incidió en la variación del NEA fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con una suba del 5 por ciento, la más alta de todas las regiones y casi el doble del promedio nacional de 3,3 por ciento. Dentro de ese bloque, la electricidad, el gas en garrafa y los alquileres fueron los principales motores del alza, según consigna el propio resumen ejecutivo del Indec.
En términos acumulados desde diciembre de 2025, ese capítulo lleva un 46 por ciento de incremento en el NEA, frente al 25,1 por ciento nacional. La brecha es enorme y refleja que los ajustes tarifarios avanzaron en esta región a un ritmo significativamente mayor que en el promedio del país. En la comparación interanual, el salto es todavía más contundente: 70,7 por ciento en el NEA contra 47,8 por ciento nacional.
Los alimentos, presión sostenida
El rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 1,5 por ciento en el mes en el NEA, levemente por encima del 1,2 por ciento del GBA y del 1,3 por ciento nacional. Dentro de la canasta alimentaria, las verduras, tubérculos y legumbres treparon 4,7 por ciento en el mes, y las carnes y derivados acumulan desde diciembre un 24,9 por ciento, el mayor registro entre las regiones.
El dato estructural no cambia: los alimentos representan el 35,3 por ciento de la canasta de consumo de los hogares del NEA, contra el 23,4 por ciento del GBA. Eso significa que cada suba en ese rubro impacta proporcionalmente mucho más fuerte en el Norte.
La acumulación del año, el dato más preocupante
Si se amplía la mirada a lo que va de 2026, el NEA acumula una inflación del 19,9 por ciento desde diciembre de 2025, la cifra más alta de todas las regiones y por encima del 16,8 por ciento nacional. La brecha se explica principalmente por los precios Regulados —tarifas, transporte público, combustibles, prepagas— que acumulan en el NEA un 32,2 por ciento en el año, contra el 23 por ciento nacional.
En la comparación interanual, el NEA registra un 36,5 por ciento de suba, también el mayor del país, frente al 33,5 por ciento nacional.
Precios concretos del bolsillo en el NEA
Según los precios promedio publicados por el Indec para junio, el kilo de carne picada común se comercializaba en el NEA a 10.946 pesos, el pollo entero a 4.631 pesos el kilo, el litro de leche a 2.087 pesos y la docena de huevos a 3.392 pesos. El kilo de pan francés cuesta 2.469 pesos, el valor más bajo entre todas las regiones del país, aunque en un contexto donde los ingresos también son estructuralmente menores.
Por qué el NEA siempre paga más
El informe de junio refuerza la lectura que viene consolidándose mes a mes. La dependencia del gas en garrafa —ante la baja cobertura de red de gas natural en la región—, el peso desproporcionado de los alimentos en la canasta y la mayor velocidad de los ajustes tarifarios hacen que cada ola de precios golpee con más fuerza en el NEA que en el resto de la Argentina.
La región representa apenas el 4,5 por ciento del gasto de consumo nacional, lo que históricamente limitó su capacidad de negociación en la definición de políticas tarifarias y de abastecimiento. El resultado, mes a mes, es el mismo: el NEA paga el precio más caro de la inflación argentina.

