En una medida de fuerza poco convencional, pescadores malloneros del Chaco han trasladado el formato del «piquete» desde la tierra firme hacia el cauce del río, interrumpiendo el canal de navegación principal a la altura del Puente General Manuel Belgrano.
Decenas de embarcaciones se encuentran apostadas estratégicamente bajo la estructura del viaducto interprovincial. La magnitud de la protesta ha llegado a un punto de inflexión con la interrupción del tráfico fluvial: trascendió que los manifestantes lograron demorar el paso de una barcaza de carga, elevando el conflicto a una escala que supera lo pesquero y roza lo logístico-comercial.
La protesta surge en respuesta directa a la Disposición N° 618 de la Dirección de Recursos Naturales, que impuso una veda «extraordinaria y de cumplimiento estricto» a lo largo de seis kilómetros.
La medida, que cuenta con una resolución espejo por parte de las autoridades del Chaco, prohíbe la pesca en un tramo de seis kilómetros con el objetivo de frenar la depredación de surubíes en una zona crítica.

