Argentina perdió 1 a 0 con España, en tiempo suplementario, y no consiguió el preciado bicampeonato mundialista. Tras ser dominado futbolísticamente en gran parte del juego, de todas maneras, luchó por todos los medios, aunque no consiguió empatar y llegar a los penales.
Se despide así una Selección que dio más lucha que ninguna, a la que nadie le tenía fe y que fue duramente criticada desde distintas latitudes del planeta, pero aún así, dio siempre la cara en las difíciles y llegó a disputar el último cotejo del Mundial.
Cometió errores posicionales y en el manejo de pelota. También falló en la marca en más de una oportunidad y, cuando quiso reaccionar -ya con el tanteador en contra- no pudo conseguirlo.
De todas maneras, pese a que sea temprano para realizar balances, se rescata la actitud de la Selección Argentina en cada uno de los cotejos dado que, cuando no hubo juego, hubo empuje, y, así, pudo llegar a la final. Esta vez, no pudo ser. Pero el rival también juega, y en este caso España, con sus propias armas, supo prevalecer en el juego y llevarse la victoria. No obstante, para ello tuvo que estar pendiente hasta el último minuto, dada la entrega -esta vez, sin ideas- del conjunto dirigido por Lionel Scaloni.
FORMACIONES INICIALES

Argentina ingresó con Emiliano Martínez; Gonzalo Montiel, Cristian Cuti Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Nicolás González; Lionel Messi y Julián Álvarez. DT: Lionel Scaloni.
España hizo lo propio con Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte y Marc Cucurella; Fabián Ruiz, Rodri y Dani Olmo; Álex Baena, Mikel Oyarzabal y Lamine Yamal. DT: Luis de la Fuente Castillo.
PRIMER TIEMPO
El partido comenzó de forma intensa, con un leve dominio favorable a España, que conectó triangulaciones y pases de primera. Incluso, en los primeros 5 minutos, Lamine Yamal tuvo una chance de gol evitada por el Dibu Martínez.
Además, la selección española desarrolló, en los primeros 25 minutos, una presión alta, que dificultaba la salida de Argentina. En varias oportunidades, tanto el arquero como el Cuti Romero y Lisandro Martínez tuvieron que jugar al pelotazo para no arriesgar.
Luego de la pausa de hidratación, España continuó prevaleciendo en el campo de juego, con la posesión de balón a cargo de intérpretes como Rodri, Dani Olmo, Marc Cucurella por izquierda y Lamine Yamal por derecha.

A los 38 minutos del primer tiempo, Oyarzábal tuvo una chance clara de gol con un remate de media distancia que retuvo el Dibu. Posteriormente, a los 42’, fue Cucurella quien, habiéndole ganado la espalda a De Paul, cruzó un disparo que se fue cerca del poste izquierdo del arquero argentino.
Promediando el primer tiempo, la selección albiceleste tuvo un par de posibilidades, mediante pases largos dirigidos a Nico González, que no pudo dominar; y a Julián Álvarez, al que la pelota se le fue larga. No tuvo más chances que esas.

En un par de oportunidades, quien propuso con pelota dominada fue el capitán Leo Messi, que recibió faltas en sendas oportunidades. De esa manera, pudo equiparar levemente el control de la pelota y dar un respiro a la Selección.
Ya sobre el final de la primera etapa, un ataque argentino se convirtió, por una mala decisión, en una falta cometida por Lisandro para cortar la contra española, por lo que fue amonestado. Paralelamente, el zaguero argentino acusó una lesión, razón por la cual tuvo que ingresar Nicolás Otamendi en su reemplazo de forma inmediata.

SEGUNDO TIEMPO
El inicio del complemento continuó con dominio español. A los 52 minutos, Leandro Paredes, que había ingresado por Nico González, cometió un error infantil al empujar sin pelota a un rival y fue amonestado, lo que lo condicionó por el resto del partido.
Luego, se vino una ráfaga de situaciones para España: a los 54’, tuvieron una clara chance mediante pases de primera, pero Otamendi salvó a la albiceleste. Un minuto después, volvió a desbordar España por afuera, con un centro atrás que pudo desviar Montiel.
Ulterioremente, a los 63’, Dani Olmo tuvo posibilidad de abrir el marcador mediante un remate de media distancia, que fue contenido parcialmente por Martínez, que la mandó al córner.

Así continuó el partido, con una supremacía cada vez más marcada en favor de España. A los 66’, Yamal desbordó y tiró un centro a la cabeza de Ferrán Torres. Nuevamente salvó el Dibu. De allí y hasta el final del partido, la selección ibérica continuó con una posibilidad tras otra: a los 80’, centro, cabezazo y la enésima salvada del arquero argentino.
A los 82 minutos, Enzo Fernández cometió una falla garrafal en estas instancias. Protestó y recibió la primera amarilla. Esto fue el preludio de lo que sucedió después: a los 2 minutos de pasados los 90, cometió una falta por la que fue nuevamente amonestado y, en consecuencia, expulsado.

Luego, a los 6 del tiempo adicional, España tuvo un tiro libre a favor ejecutado por Lamine Yamal que salvó categóricamente el Dibu, mandándola al tiro de esquina. Así sobrevivió Argentina hasta el pitazo que marcó el final del segundo tiempo.
GOL EN EL SUPLEMENTARIO

En el tiempo extra, España comenzó dominando y, finalmente, consiguió marcar. Por un error defensivo de Medina, que permitió a Nico Williams bajar la pelota de cabeza en el área, su compañero Ferrán Torres la clavó arriba, consiguiendo así el 1 a 0.
De ahí en adelante, Argentina intentó, más con garra que con juego, empatar el partido. Y a los 134 minutos pudo hacerlo, con una segunda jugada que le quedó de frente al arco a Giuliano Simeone, pero el hombre del Napoli la mandó por encima del travesaño, malogrando la clara chance de empatar.
UN FINAL DIGNO
Argentina, pese a ser dominado futbolísticamente en la mayor parte del cotejo, en ningún momento se rindió y procuró, con armas o sin ellas, revertir la situación. Cometió errores individuales, tuvo algunas presentaciones relevantes (Tagliafico, Dibu y Messi, por ejemplo), pero en ningún momento se dio por vencida.
Así se despide la Selección, desde un lugar en el que muchos quisieron estar y solo dos pudieron. Esta vez, la Copa se la llevó España, que, en el desarrollo global, fue superior.


