En un cónclave de alta tensión política celebrado este martes 3, en el predio Lionel Andrés Messi de Ezeiza, la dirigencia del fútbol argentino ratificó una medida de fuerza que trasciende lo estrictamente deportivo. No habrá rodaje en el Torneo Apertura este fin de semana: la fecha 9 quedó oficialmente suspendida en una contundente, aunque no exenta de fisuras, demostración de respaldo a Claudio «Chiqui» Tapia.
La decisión llegó como una respuesta directa al revés judicial sufrido por el mandamás de la AFA horas antes. El juez Diego Amarante rejected el pedido de Tapia para suspender la indagatoria en la causa donde se lo investiga por la presunta apropiación indebida de aportes previsionales por un monto de 19.300 millones de pesos, a raíz de una denuncia impulsada por Arca (ex Afip).
BLINDAJE DIRIGENCIAL VS MALESTAR EN LAS BASES
«Vivimos una situación compleja, complicada. Pero creemos que cada dirigente del interior ha sabido responder a estos ataques. La medida es una nueva demostración de respaldo», sentenció Javier Treuque, vicepresidente de AFA y secretario del Consejo Federal.

Sus palabras sintetizan la estrategia de la cúpula de Viamonte: presentar el avance judicial como un embate político del Gobierno de Javier Milei contra la institución y su presidente, blindando a Tapia con un paro generalizado.
Pese a los rumores que circularon en los últimos días sobre un posible levantamiento de la medida ante la creciente reacción negativa de los hinchas -cansados de que la política interfiera en el calendario-, los dirigentes ratificaron el paro, redoblando la apuesta política.
La guerra fría: unanimidad de cartón y silencios pesados

La moción del paro fue verbalizada inicialmente por Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia de Mendoza, y cosechó apoyos inmediatos de clubes como Lanús, Instituto, Platense, Atlético Tucumán y Banfield, sumados al bloque monolítico del Ascenso.
Sin embargo, detrás del rótulo de «unanimidad» alcanzado en la votación del lunes -donde Boca, Aldosivi y los dos Estudiantes estuvieron ausentes con aviso-, se libra una guerra fría en el seno de la AFA. La grieta es evidente en las formas: mientras San Lorenzo e Instituto salieron a la cancha con remeras blancas reclamando «Basta de perseguirnos», otros pesos pesados optaron por el mutismo.
De los históricos «cinco grandes», River Plate y Racing Club se llamaron a silencio y no emitieron comunicados de respaldo. La misma postura cautelosa adoptaron Estudiantes de La Plata, Talleres de Córdoba, Huracán, Vélez y Tigre.
Un dato no menor que expone la desconexión entre ciertos sectores y la conducción actual: este martes, mientras se cocinaba la ratificación del paro en Ezeiza, Stéfano Di Carlo, presidente de River, prefirió dirigirse a los estudios de Espn para ofrecer una entrevista en el programa F90. Un mensaje político contundente en sí mismo.
Semana clave en tribunales
El desfile por los tribunales de Avenida de los Inmigrantes ya tiene fecha firme. Tras el rechazo de su moción, Chiqui Tapia deberá presentarse a declarar este jueves 5 de marzo. No será el único:
- Viernes 6/3: citación para el directivo Gustavo Lorenzo.
- Lunes 9/3: indagatoria para Víctor Blanco y Cristian Malaspina (ex y actual Secretario General de AFA, respectivamente).
- Miércoles 11/3: turno para Pablo Toviggino, tesorero de la Asociación y figura clave en el armado político de Tapia.
Aunque los dirigentes no están obligados a declarar y pueden mantener silencio, su presentación ante el juez Amarante es inexcusable tras el rechazo judicial de este martes.

