Con motivo de la conmemoración del inicio del ministerio pastoral de monseñor Alberto Pascual Devoto, primer obispo de Goya, el obispo emérito monseñor Ricardo Oscar Faifer compartió un mensaje de reflexión y gratitud por los acontecimientos históricos que dieron origen a esta Iglesia particular. En sus palabras, destacó la profunda impronta conciliar de la diócesis desde sus comienzos y renovó el compromiso de continuar construyendo una Iglesia sinodal basada en la comunión, la participación y la misión.
Tres hitos fundacionales en 1961
En su mensaje, monseñor Faifer recordó que en el año 1961 la Iglesia Católica del sur de la Provincia de Corrientes fue bendecida con tres acontecimientos eclesiales históricos:
14 de abril: El Papa San Juan XXIII creó la nueva Diócesis de Goya, desmembrándola de la entonces Diócesis de Corrientes.
12 de junio: El mismo Pontífice designó a monseñor Alberto Pascual Devoto como su primer obispo.
29 de octubre: Monseñor Devoto inició su ministerio pastoral bajo el lema “Siempre estaré contigo”.
Esta conmemoración marca el momento en que la comunidad comenzó a caminar junta como Iglesia particular.
Una diócesis nacida con la impronta del Concilio
Monseñor Faifer advirtió que al año siguiente del inicio del ministerio de Mons. Devoto comenzó el Concilio Vaticano II. El primer obispo de Goya participó activamente de este encuentro eclesial y se convirtió, en su diócesis, en un lúcido y entusiasta propulsor de sus decisiones y orientaciones, otorgándole a la diócesis una identidad conciliar desde sus orígenes.
Memoria agradecida y compromiso de conversión
Al rememorar estos hechos, el obispo emérito expresó una profunda gratitud a Dios, a la Tierna Madre de Itatí, a San Juan XXIII, a monseñor Devoto y a todos los que impulsaron la tarea evangelizadora: sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos y especialmente los catequistas.
Asimismo, subrayó que esta conmemoración compromete a la comunidad a seguir viviendo un constante proceso de conversión hacia la Iglesia soñada por el Concilio, la cual hoy se explicita bajo el lema: «Por una iglesia sinodal: comunión, participación y misión».
Inspirado en el lema de la visita del Papa León XIV a la Patria, monseñor Faifer concluyó llamando a soñar y comprometerse con una Iglesia donde todos sean bienvenidos, todos enviados y todos anuncien, enviando su afectuoso saludo, abrazo y bendición a todos los fieles.

