Sumergirse en la mística del Rayo es esencial para entender el latido cultural de esta ciudad y las raíces de una pasión que se hereda. Hoy, la comparsa decana se proyecta hacia la vanguardia con una propuesta que transforma el delirio creativo en un relato narrativo y visual sin precedentes. Mauricio Vila, director artístico de la institución, en contacto con EL LIBERTADOR ofrece una mirada profunda sobre el concepto de la «locura» como motor de la fiesta, la importancia de reivindicar el sacrificio del comparsero y el rol de la identidad emocional en la construcción del espectáculo correntino.
El eje argumental gira en torno a un personaje llamado Alicia, inspirado en el texto clásico, quien es presentada como una ex comparsera. Según relató Vila, «es una excomparsera que olvidó su esencia tras irse de Corrientes». Al regresar y asistir a un ensayo, el personaje comienza a cuestionarse «la locura de invertir tanto dinero, tiempo y energía en la comparsa».
RECORRIDO ARTÍSTICO DESDE LA LOCURA
La historia se activa con la intervención del «rayo de la locura», representado por la gran bastonera de la comparsa. Vila explicó que este personaje «decide enviarla a recorrer mundos de personajes que fueron tildados de locos por salirse de los esquemas de normalidad». A partir de allí, la narrativa se despliega en distintos universos simbólicos.
El recorrido incluye el mundo de la ciencia, con figuras como Galileo Galilei, Nicola Tesla y Thomas Edison. Luego atraviesa la pintura con Salvador Dalí, Frida Kahlo, Andy Warhol y Vincent van Gogh. También recorre la música «para aprender a abrazar quiénes somos», hasta atravesar «el lado oscuro de la locura, como el narcisismo y la avaricia». Todas estas etapas son las que completan y se reflejan en cada minuto del desfile de los comparseros.
LA IDENTIDAD
CARNAVALERA
El relato culmina con la llegada de Alicia al portal de los «locos por el carnaval». Allí, según explicó Vila, «los talleristas, diseñadores, modistas y coreógrafos la reciben para renovar su contrato de locura por la fiesta». La propuesta busca reflejar el compromiso colectivo detrás de cada edición.
Este enfoque artístico se inscribe en una visión integral de la comparsa, donde la locura es entendida como pasión y entrega. La historia funciona como hilo conductor de la puesta en escena, los carros y los diseños, articulando los distintos lenguajes del carnaval.
EMOCIÓN Y DESAFÍO
Mauricio Vila vive esta edición como una instancia personal y profesional significativa. En sus propias palabras: «Lo vivo con mucha emoción, pues es mi primer año como director artístico y también como comparsero», expresó. Además, destacó que «integrar una comparsa con 65 años de antigüedad representa un privilegio enorme».
El director artístico remarcó el acompañamiento del equipo de trabajo y el clima interno de la institución, que permite que las ideas y los buenos resultados sean posibles. «Tengo un equipo maravilloso de coordinadores, diseñadores y talleristas; el nivel de recibimiento ha sido impresionante», afirmó.
Finalmente, Vila explicó que su motivación surge del cruce de disciplinas que conforman su identidad artística. «Me motiva el desafío de unir todos los mundos que amo, ya que soy actor, director, artista plástico y diseñador», sostuvo. Agregó que ver «mis ideas, como el diseño de las puertas y los conceptos de los carros, materializadas a gran escala» resulta una experiencia profundamente conmovedora.
Ara Berá vuelve a posicionarse como una usina creativa que combina historia, identidad y renovación estética dentro del carnaval correntino. La propuesta de este año confirma la vigencia de una comparsa que dialoga con su tradición sin resignar riesgo ni audacia, y que transforma la locura en una metáfora de pertenencia, esfuerzo colectivo y pasión popular. En cada desfile, el Rayo reafirma su lugar como emblema cultural de la ciudad y como uno de los relatos más potentes del Carnaval de Corrientes.
El «rayo», historia y legado de los corsos correntinos
Ara Berá fue fundada el 12 de febrero de 1961 y se consolidó como la comparsa más laureada del Carnaval de Corrientes. Su crecimiento acompañó la evolución del Carnaval correntino hasta convertirse en una referencia artística e institucional.
Antes de su fundación, Corrientes contaba con corsos barriales, bases del Carnaval actual. A esa tradición se sumó la influencia del Carnaval de Paso de los Libres, reconocido como la «Cuna del Carnaval Correntino». Eso es lo que permitió el desarrollo de comparsas con identidad propia y competencia sostenida.
Ara Berá y Copacabana, protagonizaron el primer gran clásico del carnaval correntino. Con el tiempo, otras comparsas se incorporaron a la competencia, ampliando el escenario carnavalesco.
La trayectoria del «rayo» también atravesó momentos de profunda adversidad. En 1978, ocho comparseros fallecieron en un accidente vial cuando viajaban a Olavarría. Aunque, tras la suspensión de los Carnavales en 1981 y su regreso en 1995 como asociación civil, Ara Berá reafirmó su protagonismo.

